1 nov. 2014

Te amo, Matt. Tenlo siempre presente. [MattxLorcan]

Notas:
-Ante todo, este relato es original y ha salido de mi enferma mente en un momento de aburrimiento que no me lo creía ni yo, así que cualquier cosa que suceda, o deje de suceder, los personajes, y todo contenido de esta cosa extraña y amorfa historia pertenecen enteramente a mi persona. He dicho.
El narrador de esta historia es Mattm en conmemoracion a su cumpleaños, día 31 de Octubre (si, llego tarde e_e pero en un día me es imposible escribir todo esto.... me faltarían horas).
Relato [+18], avisados quedais.
Disfrutad :3
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Abro los ojos un poco cansado. Tengo sueño aun pero ya soy incapaz de dormir y no sé por qué es asi. Mientras miro a mi alrededor busco con la mirada a Lorcan hasta encontrarle. Duerme mirándome a mi, cosa que me hace sonreir al instante. Noto enseguida como su mano está posada en mi cintura. Soy un chico pequeño, así que su mano prácticamente me ocupa la cintura entera, cosa que me hace sentir muy muy pequeño en comparación. Quizás es cosa, más bien, de mi cabeza, quizás no soy tan sumamente pequeño como yo me veo, pero siempre me parecerá que soy un tapón delgaducho.

A pesar de tener sueño, ya soy incapaz de dormir. Una vez que abro los ojos, sea la ora que sea, no puedo volver a conciliar el sueño. Era un poco asqueroso que esto pasara, pero que se le iba a hacer. Al menos podía aprovechar para hacer el vago. Y eso era lo que iba a hacer encantado. Me acerco a Lorcan y levanto mis manos. Me acerco a él mientras apoyo las palmas de mis manos en sus hombros y noto como su mano se escurre por mi cintura hasta que, símplemente, me rodea con su brazo. Miro como Lorcan duerme y me rio un poco, feliz, antes de alzar la mano y acariciar los labios de Lorcan. Estos son finos, no gruesos como los míos y son pálidos. Sus labios brillan un poco por la saliva y se muestran suaves. Acerco mis labios a los suyos, aprovechando que estamos a la misma altura ahora que estamos los dos tumbados, y beso sus labios con suavidad y sin problemas, como cuando estamos de pie que me toca ponerme de puntillas para poder alcanzar sus labios, a pesar de que el agachaba un poco su cabeza.


Me quedo cerca de él y mi nariz y la suya se rozan un poco. Abro los ojos y veo a Lorcan y una sonrisa de idiota se dibuja por mi cara. Me separo un poco de él para verle mejor y le acaricio la mejilla con la mano que anteriormente le había acariciado los labios, con mucha suavidad.. Me encantaba verle dormir. Está tan tranquilo, como si ningún problema le inundara la mente. Mientras le acaricio la mejilla y el rostro, no puedo evitar tener mis ojos clavados en su cara. Paso mi mano detrás de su oreja y le acaricio el pelo mientras le sigo mirando. Me rio un poco y pego mi frente a la de él.

–¿Cómo puedo quererte tanto? -susurro mientras le doy un beso en los labios con suavidad, rápido y sencillo.

Sé que tengo que levantarme para hacer el desayuno. Incluso podría traerle el desayuno a la cama. Pero la pereza me puede así que me pego un poco más a Lorcan. Para no molestarle tanto, bajo mi cabeza de la almohada y la dejo a la altura del pecho, más o menos en el punto en el que neustros pies coinciden en altura. La mano de Lorcan baja un poco conmigo y la noto en mis lumbares, donde nace mi cola de gato. Sonrio un poco y rodeo con mi cola, su mano. Era extraño tener una extensión animal en mi cuerpo, pero después de tanto tiempo me había acostumbrado, incluso me era agradable notar el tacto en mis orejas de gato o en mi cola de gato. Por otro lado, mi nariz se queda pegada a la clavícula de Lorcan y la muevo un poco al notar el roce de su piel. Lorcan dormía, generalmente, solo con  los pantalones del pijama y yo dormía con la camiseta de su pijama, por lo que no era una sorpresa encontrarme el torso desnudo de Lorcan.

Con una sonrisa, acaricio el pecho de Lorcan, cerrando los ojos y disfrutando del tacto de su piel Era cálida y suave, emanaba su aroma: oleo con toques de vainilla. Si, era un olor peculiar, pero era el olor de Lorcan y a mi me gustaba. Me inspiraba tranquilidad y protección. Sabía que si me perdía, con tal de seguir ese olor, me sentiría seguro de nuevo.

Dejo que mi mano baje poco a poco por su pecho hasta que me paro en uno de sus pezones. Me quedo quieto cuando noto el bultito debajo de la yema de mis dedos y bajo de nuevo como si hubiera sido un roce casual. Cuando llego a su estímago, me detengo durante unos breves instantes, antes de empezar a acariciarlo suavemente. Apoyo mi frente en el pecho de Lorcan y bajo mi mano hasta el vientre de mi marido mientras me muerdo el labio inferior. Se me dibuja una sonrisa en los labios, sin soltar mi labio inferior del mordisco, y dejo que mi otra mano se quede en el pecho de Lorcan, acariciando el otro pezon de su pecho. Finalmente, no puedo más y subo por el cuello de este para acariciarle los labios. Era impresionante que aún así, con todo este toqueteo, Lorcan siguiera dormido. Pero así era. No puedo evitar reirme y sentir un poco de pena al notar como Lorcan debe de estar tan cansado como para no despertarse por esto. Le miro con cariño y un poco arrepentido por querer intentar despertarle con tanto toqueteo y le dejo tranquilo durante unos segundos. Finalmente decido que lo mejor qu epuedo hacer es levantarme. Acaricio la mejilla de Lorcan y dejando mi mano en esta, me muevo un poco en la cama y le beso de nuevo en los labios. Quizás dejo más de lo necesario mis labios sobre los suyos, disfrutando del tacto, de nuestras respiraciones entremezcladas. Cierro los ojos mientras disfruto de este instante antes de romperle yo mismo, separandome de él, soltando un pequeño suspiro. Me voy a dar la vuelta para levantarme de la cama cuando de pronto noto una mano en mi nuca. Abro los ojos y veo como Lorcna me atrae de nuevo hacia él, besandome más fuerte de lo que yo le había besado a él. Sus labios se abren y, por ende, abren mis labios. Se cuela en mi boca, arrancandome un gemido, y termino con mis manos sobre sus hombros para intentar sujetarme. Le miro con ojos muy abiertos cuando nos separamos y Lorcan, con una sonrisa en el rostro, dice:

–Esto si es un beso, amore – riendose. Le miro todavía con los ojos abiertos y sonrojado. Muy sonrojado. Noto que los pocos recuerdos de mis primeros minutos despierto han desaparecido por completo y me pregunto que acaba de pasar – Buenos días, Matty. Felicidades – añade antes de darme un beso en la frente. Alzo una ceja.

–¿Felicidades? ¿Celebramos algo? – pregunto mientras miro a Lorcan. –No es nuestro aniversario...

–Pff Hoy es tu cumpleaños, idiota – dice con una sonrisa mientras me da una palmadita en la frente. Parpadeo mientras le miro, procesando un poco la información.

– ¿Es mi cumple? – pregunto ladeando la cabeza. Me quedo en silencio mientras recuerdo el mes en el que estamos, el día.... – Oh.... ¡¡Oh!! ¡Es mi cumple! – añado cuando me doy cuenta de que la información que me ha dado Lorcan es cierta. Me rio un p oco de mi mismo y me abrazo a mi marido con una sonrisa enorme en la cara, con brazos y piernas – Muchas gracias por felicitarme, Lovu –digo mientras le doy un montón de besitos por toda la cara – ¿Tienes el día libre? Dime que si, dime que si. Quiero pasar el día entero contigo, sin interrupciones. -digo, dando una palmadita, mirando a Lorcan.

–Claro que lo tengo libre. ¿Por qué clase de marido me has tomado? He cambiado mi turno – dice con una risa. Para él parece no tener tanta importancia, pero para mi es la cosa más perfecta del mundo. Me acerco a él y le doy un beso en los labios.

–Pues eres el mejor marido del mundo ¿qué ibas a ser sino? – digo mientras me rio – ¡Gracias Lovu! Te amo~ – le beso una y otra y otra y otra vez en los labios. Le escucho reirse por mi comportamiento, infantil supongo, simplemente por que él tiene el día libre. Pero tenía que trabajar para una exposición o algo así, por lo que era normal que no pasara mucho tiempo en casa ultimamente. Y aún así, hoy cogió el día libre para mi y solo para mi. No puedo evitarlo y le oblugo a girarse y tumbarse bocarriba. Con los ojos cerrados, le beso continuamente mientras me subo sobre su pecho y rodeo su cuerpo con mis rodillas.

Sus manos se posan en mis caderas mientras le beso ahora con un poquito de mayor intensidad. No sé como pero los besos empiezan a ser, más bien, una lucha de quién besa mejor a quien. Él empieza con besos como el de antes y yo lucho por conseguir darle un beso más intenso de los que me da el a mi. Nos miramos mientras suelto un leve jadeo por la falta de aire y veo que sonrie con cierto deje de picardía. Hago un mohín y le tomo con ambas manos el rostro para poder atraerle hasta mis labios mejor que antes. Cuelo mi lengua en su boca, jugando con su lengua durante breves segundos y, seguidamente muerdo su labio inferior. Él me lo devuelve mordiéndome el labio y jugando con mi lengua en el interior de mi boca, con un movimiento tan adictivo que cuando nos separamos, nuestras lenguas siguen unidas. Le miro antes de morderle el labio y esperar a que él me lo devuelva. Sus manos viajan por mis caderas hasta mis nalgas, agarrándolas con fuerza. Suspiro y, cuando me separo esta vez de Lorcan, sus labios viajan por mi cuello, arrancándome suspiros cada vez que sus labios rozaban la piel que asomaba de la camiseta. Lorcan se sienta y me retira la camiseta de su pijama para besarme parte del pecho. Arqueo la espalda para facilitarle el trabajo mientras mi culo se apoya en su cadera. Sus manos, que no me han soltado, se cuelan por la pernera del calzoncillo y me agarran de nuevo el culo, solo que esta vez es piel con piel y puedo sentirlo más. Mi cuerpo se enciende cada vez que Lorcan me muerde el cuello o el lóbulo de la oreja, y mis manos viajan por su pecho. Ambos estamos ya más que despiertos. Debajo de mi calzoncillo se ve ya un bulto, y bajo los pantalones de Lorcan se ve otro. Pego mi cadera a su estómago para que lo nota y él tira de mi hasta que me siento sobre su bulto. Ambos suspiramos y vemos la terrible necesidad de besarnos. Gimo un poco su nombre antes de pegarme el susto de mi vida.

Llamaban al timbre.

El susto que me pegué no fue poco, no señor. El corazón, que ya lo tenía acelerado, me empezó a latir a mil por hora en un segundo. Incluso paré de golpe de besar a Lorcan y me quedé tieso como un palo mirándole, sorprendido por el ruido.  Quería intentar que no había pasado nada, incluso casi lo consigo, pero de nuevo sonaba el timbre incesantemente. Terminé separándome de Lorcan diciéndole que ahora volvía, harto de escuchar el timbre.  Me puse unos pantalones en un momento y salí hacia la entrada.¿Se puede saber como puede ser que, a estas horas, esté alguien llamando a la puerta? Estas son horas de estar con mi marido en la cama, no horas de que llamen a la puerta. Estoy por hacer un cartel y ponerlo en la puerta que ponga “No molestar” a ver si así me dejaban.

Pero mi enfado se esfumó cuando me encontré, delante de mi nada más abrir la puerta, a Noah con una sonrisa radiante y emocionada. Sonreí un poco al verle y mis hombros se relajaron.

–Feliz cumpleaños gordi~ –dice mientras entra en casa, como quien está por su propia casa. Me rio un poco y cierro la puerta tras él, un poco molesto por que tengo a Lorcan esperando en la habitación y quiero seguir con él y, por favor, mi cuerpo está un poco... – Ten. Pruébate mi regalo – añade mientras me mira. Me tiende una caja envuelta en papel pinocho morado y en mi boca se forma una sonrisita. Era de las pocas personas que me habían dado un regalo el día de mi cumpleaños.

–Muchas gracias, Noah – digo mientras tomo la cajita entre mis manos. Alzo una ceja cuando escucho lo de “probar” – ¿Qué es? – pregunto con cierta curiosidad.

– Aaaah~ eso tendrás que verlo. No puedo decirtelo – dice mientras sonrie y se sienta de brazos cruzados en el sofá.

No puedo evitarlo. Mis manos rompen el papel pinocho con demasiada impaciencoa, mientras mis labios se fruncen y saco un poco la lengua. Miro el interior de la caja cuando la abro.

–¿Chuches? – pregunto mientras miro el interior. Son como pastillas de caramelo de sabores, aunque a mi me parecieron siempre un poco raras y nunca me gustaron mucho. Son de las que suelen hacer pulseras, una vez de pequeño tuve una y a mis hijos recuerdo haberles comprado alguna también. Miro a Noah, que sonrie, y dejo la cajita en la mesa para sacar una de las tiras de caramelo. Para mi sorpresa, esa “tira” de caramelos, es bastante enorme. Alzo una ceja y coloco un poco lo que creo que es la tira hasta verlo bien. Tiene una zona triangular en el centro, casi que más bien con vértices redondeados más que rectos, y a los lados, dos tiras. Me quedo en silencio mirándolo y lo único que atino es a decir: – Ah – sin más. Me empiezo a sonrojar poco a poco hasta que tengo las puntas de las orejas rojas como un tomate y miro a Noah – ¡Noah! ¿Cómo me regalas esto? – titubeo. Aprieto los labios al mirarle – A ver, no digo que no me guste... pero.... ¿como quieres que me ponga un tanga de chuches? Me da vergüenza – añado al mirar a otro lado. – ¿Es que quieres que me lo pruebe y salga a enseñartelo? Si ni si quiera sé como se pone esto...

–Puedes probártelo aquí. No me voy a asustar Tonti – dice entre risas. – Pues mira, el hilo este finito va a atrás. Venga venga – su mano viaja hasta el cierre de mis pantalones y me los desabrocha sin que me de cuenta – que no tengo todo el día.

– ¡¡No!! – digo tenso mientras me separo de él. En mi cuerpo todavía tenía efectos de lo que había pasado hasta hace nada con Lorcan. No podía dejar que Noah me viera así. Él era mi mejor amigo, pero me daba vergüenza. Si ya me avergonzaba bastante que Lorcan me viera tan “expuesto”, y eso que llevo muchisimos años con él, que me vea mi mejor amigo me da todavía más vergüenza. Por tanto, me doy la vuelta y me quedo de espaldas a él. – Ya me lo pongo – digo mientras me bajo los pantalones. Me quedo mirando el Tanga de chuches antes de notar mis mejillas más rojas que antes. Me quité los calzoncillos y me puse el tanga rápidamente. Cuando lo tenía puesto, me miré ahí abajo, viendo como un bultito demasiado grande para lo que tendría que ser, se asomaba, separando los laterales del triángulo del tanga. Trago un poco de saliva y me doy la vuelta para mirar a Noah. Mis orejas de gato se agachan al igual que mi cola felina. – ¿Así? – pregunto mientras miro a otro lado. – Esto es vergonzoso... además, no sé si durará mucho – añado mirando al suelo.

–¡Sí! Así es – dice mientras se lleva una mano a la barbilla, pensativo – te queda bien. Un poco pequeño, pero para su uso eso no importa – se ríe – ¡Mira, mira! – de pronto se acerca mucho a mi y se inclina. Muerde el lateral del tanga y tira un poco de este hasta que se rompe. Agarro como puedo el triángulo de cuches para taparme y el lateral del tanga de chuches se rompe. Noah, con las chuches en la boca, se las come poco a poco – se comen – dice contento y con la boca llena. Yo estoy completamente sonrojado y no sé ni donde meterme. Le miro y está sonriendo – ¿Donde está tu marido? – dice, buscándole por la cocina y el salón – el siguiente tiene que comérselo él... ¡¡Lorcan!!

–Pero Noah... ¡¡¿Por que hiciste eso?!! No lo hagas más... debería de ser Lorcan el que se coma las chuches, no tu – digo mirando al suelo. – Por cierto, está en el dormitorio.

– ¿Está despierto? ¿Y por qué no me ha saludado? ¡Lorcan! – grita mientras entra en la habitación. Se queda un momento parado, mirándo hacia mi marido y ladeo un poco la cabeza sin entender que ha visto. – Vístete y sal de aquí.

–¡Noah! ¿Qué coño haces aquí? – escucho a Lorcan, el cual parece asustado y enfadado a la vez.

– Felicitar a tu marido – dice Noah, riéndose un poco – Y le he traido un regalo, así que tienes que dar tu opinión sobre como le queda.

–Estoy ocupado... o lo estaba.

– Ya te tocarás después. ¡Ahora el regalo! – dice adentrandose en la habitación. ¿Tocándose? ¿Lorcan estaba masturbandose? ¿En serio? ¿Y me deja a mi con el calentón? ¿EN SERIO?

–Vale, vale. Joder. Ya voy. Deja que me vista ¿no? – dice Lorcan. Frunzo un poco el ceño y me giro en busca de una prenda para vestirme, detrás del sofá para que no se me vea totalmente desnudo.

–Se seguirá notando aunque te vistas, pero vale – dice Noah mientras sale del dormitorio. Miro hacia Noah frunzo un poco los labios, intentando aguantar un poco la risa.

– ¿Qué tengo que ver? – pregunta Lorcan con un pantalón vaquero puesto. Supongo que para disimular un poco el bulto de entre las piernas, aunque era bastante notorio.... Muy notorio. Que decir que mis ojos estaban ahí hasta que me dio la espalda para sentarse y cruzarse de piernas. Trago saliva y miro al suelo, olvidandome de mi búsqueda por ropa.

– Gordi, pruebate otro.

–¿Se estaba masturbando? Y pensar que no me puede esperar... que impaciente puede ser a veces – digo ocultando un poco  mi molestia. Era tonto, lo sé, pero me molestaba que Lorcan se masturbara teniendome aquí, en la misma casa.– ¿Hay más? – pregunto a Noah con sorpresa mirando dentro de la cajita y viendo otro tanga, este con bolitas de todos los colores. – Bueno... voy... aunque me sigue dando vergüenza esto, Noah – le digo mientras hago morritos y me pongo el tanga todavía desde detrás del sofá. Me miro, viendo que el bulto sigue ahí y busco una chaqueta de Lorcan, mismamente, para taparme mientras camino y me pongo delante de ellos.

–Será que no lo complaces, cielo – añade sentandose mientras me mira y sonrie. Yo le miro durante un momento con los ojos entrecerrados.


– Si no nos hubieras interrumpido... -digo mientras me cruzo de brazos delante de Lorcan, mirando a otro lado – aún así no me parece jutso que el se pudiera masturbar y yo, mientras tanto, teniendo que probarme esto – murmuro más bien para mi que para el resto.

– ¿Insinuas que no me quieres aquí? – escucho a Noah. Le miro preocupado, por que no lo quería decir asó. No quería sonar borde y menos con él. Veo como se abraza a mi marido y de pronto esa pena desaparece y me entran celos – Cari, tu marido es cruel. ¡¡Dice que molesto!!

– Es que molestas.

–¡¿Qué?!

–Nos has interrumpido. Has echo que me quede con el calenton y no me has dejado terminar.

–Que desagradecidos. Yo que madrugo para poder ser de los primeros en felicitar a Matt – dice mientras muerde la manga de su camiseta, en plan dramático. Se separa de Lorcan y mis celos desaparecen en ese mismo instante. Se tumba en el sofá y sigue quejándose – ¡¡Qué malos vecinos!! Me quejaré de vosotros a la comunidad, ya veréis – dice. Es como si estuviera haciendo un drama. Sonrio un poco y me pongo una chaqueta de Lorcan que hay en la silla del comedor. Me la abrocho, tapándome entero prácticamente, y me acerco a Noah.

– De todas formas, que Noah te haya interrumpido masturbandote me alegra, Lorcan. Sino tú te quedas tan fresco y yo con las ganas – digo cruzandome de brazos. Me agacho hasta la altura de la cabeza de Noah y apoyo mis brazos en mis rodillas – Noah, cariño. Solo viniste en el momento inapropiado. Eso no significa que no esté feliz de verte. De verdad, estoy muy agradecido por que hayas venido a felicitarme y encima a traerme un regalo (aunque es un regalo un tanto especial). Aunque tu regalo, veo venir, que lo va a terminar disfrutando más bien Lorcan. Por que yo a mi mismo no me como – digo con una risa. Me giro un poco a Lorcan – Y tú... – le digo a Lorcan mientras me siento en su pierna –  ¿Qué pensabas hacer cuando tu estuvieras satisfecho y yo quisiera terminar lo que empezamos? ¿Mmmm? ¿Me ibas a dejar con el calentón en mi propio cumpleaños? – Le pellizco la nariz mientras sonrio un poco.

– ¡¡Por eso mismo!! Es un regalo para ambos y mira como me lo agradeceis – dice Noah mientras hace morritos.

– No tenía pensado terminar sin tí. No hasta que oi a Noah llamarme. De todas formas, por mi repetía durante todo el día, para recuperar todas las veces perdidas – dice Lorcan mientras me muerde mi oreja de gato. Mi cuerpo se tensa y mi espalda se pone recta de golpe. Miro a Noah sonrojado por lo que me hizo Lorcan y le sonrio un poco.

– Noah... es que no es un regalo para estrenar delante de un invitado, aunque seas mi mejor amigo este regalo es algo privado ¿no crees? – seguidamente miro a Lorcan y hago morros – Pues haber esperado, jo. Eres demasiado impaciente. – le digo a Lorcan, por otra parte.

– No digo que lo tengáis que estrenar delante de mi. Pero si me decís que molesto cuando vengo a daros un regalo con toda la ilusión del mundo, cojo el paquete y me voy a casa a usarlo yo.

– ¿Uuuh? Noah.... ¡¡Muchas gracias por el regalo!! – digo mientras me abrazo a él. – ¿Cómo no quieres que me haga ilusión tu regalo (por muy especial que sea) si eres de las pocas personas que me ha echo un regalo nunca y que no sea parte de mi familia? – le digo mientras le acaricio el pelo. – Me hace muy muy feliz poder tener un amigo como tú, que viene expresamente a casa a traerme un regalo. Eres el mejor, bobo.

– Bueeeeno. Pues... ah... me... me voy. Que tengo que darle el biberón a Armin – dice mientra spone morritos. Se levante y me levanto para acompañarle a la puerta – Ya puedes pensar un buen regalo para mi cumpleaños – dice mientras me roba un pico. No es algo que me moelste mucho pues ya me acostumbré a ellos.

– Descuida. Buscaré lo que mejor se adapte a ti, ya lo verás. Y saluda a Armin de mi parte – dije al despedirme. Cerré la puerta tras Noah y noté como de pronto una presencia tras de mi. Las manos de Lorcan estaban a ambos lados de mi cabeza mientras que yo tragaba un poco de saliva. Me giro y  aguanto su mirada. Su rojo orbe está ardiendo.

–Supongo que estarás ya más contento, ahora que se ha ido – digo mientras se dibuja una sonrisa en mi rostro, alzando una ceja. Él se inclina hacia mi mi mano sube hasta su mejilla. Sonrio un poco más y le beso de nuevo, enredando mis dedos en su suave cabello. Sus manos agarran con fuerza mi cintura mientras me pega a él y me dedico a mirarle fijamente cuando nos separamos – creo que es mejor que nos vayamos a la cama, ¿no crees? – pregunto mientras me pego un poco hacia él.

El tanga que me ha regalado Noah, además de quedarme un poco pequeño, después del beso me empezaba a apretar de nuevo. Notaba como cada uno de los caramelos se amoldaban a mi forma para no dejar ver nada de lo que pasa en mi cuerpo, solo un bulto que se aleja un poco de mis piernas. Simplemente, ocultándome. Trago un poco de saliva cuando las manos de Lorcan suben su propia chaqueta y cierro los ojos, suspirando por el roce de su piel con la mia. Estaba ardiendo, me notaba a mi mismo arder, y él parecía que estaba más o menos igual. Dejo mis manos en sus hombros mientras noto como el bulto de su pantalón se me clava en el estómago. En parte me alegraba que Noah no le hubiera dejado terminar. Creo que ha sido mejor asi.

Suspiro mientras me separo un poco de él y le insto con la mirada para ir a la cama. El me devuelve la misma sonrisa pícara que le dedico yo y me sigue por el pasillo. Noto como se acerca a mi y me rodea la cintura con las manos mientras caminamos y me río un poco antes de apoyarme en la pared, travieso.

–Hasta que no lleguemos a la habitación no podrás comerte los caramelos – le digo con travesura mientras desabrocho su chaqueta. De verdad, me sobraba demasiado esto.

–¿Me vas a hacer esperar más? – pregunta mientras su rostro se pega al mio y nuestros labios quedan prácticamente a un milimetro de distancia. Noto como se rozan mientras él habla – Ya he esperado bastante con Noah aquí. No pienso esperar mucho más, te advierto –susurra con voz grave, haciendo que la piel se me ponga de gallina. Ese susurro tan grave, tan sexy, hace que mi cuerpo se ponga a mil en un segundo. Nuestras respiraciones se mezclan en los breves instantes en los que estamos en esa posicion. Me muerdo el labio y le tomo de las mejillas para tirar de él hacia mi y besarle con impaciencia. Abro mis labios en el breve instante en el que nos separamos para coger aire, y le insto a que abra los suyos. No hace falta esforzarse demasiado para conseguirlo. Ahora mismo los dos , creo, que nos podíamos incluso leer la mente. Suspiro levemente en el momento en el que nuestros labios se separan y le cojo de la cinturilla del pantalón. Yo prácticamente estoy desnudo mientras él está completamente vestido. No me gusta. Tiro de su camiseta hacia arriba y se la quito antes de volver a unirnos en un beso. Pega su pecho a mi, y yo tengo que arquear un poco la espalda para que quedemos como él quiere: unidos. Su piel está tan caliente como la mia, no hay distinciones. A partir de aquí será una lucha de ver quién está mas caliente o quién podrá calentar más al otro. Sus manos se cuelan por los hombros de la chaqueta mientras mi espalda se arquea un poco más. Le miro con cuidado antes de fijarme en que él me devuelve la mirada. Sé que desea más y yo también.

Me separa de la pared entre besos y me empuja un poco por el pasillo. Su chaqueta me cuelga de un hombro mientras que mis manos se entretienen en intentar desabrocharle el pantalón mientras caminamos, yo a ciegas y el guiándome con sus besos. En cierto punto, trastabillo y caigo de espaldas a un soporte blando. ¿Cuándo hemos llegado a la cama? Mis rodillas están dobladas al borde de esta y mis manos siguen enganchadas a Lorcan, como si fueran lapas. El me mira justo cuando nos separamos por el beso y pone sus manos a ambos lados de mi cabeza. Durante un momento todo empieza a darme vueltas. No sé si hacer algo, por que es mi cumpleaños y debería ser yo el que manda, o sencillamente pararme a ver que hace él. Trago un poco de saliva y noto sus manos bajar por mi pecho poco a poco. Se detiene en uno de mis pezones y lo pellizca mientras gana que yo suelte un suspiro y una especie de gemidito. Me avergüenzo en ese mismo instante en el que se me escapa el gemido y miro hacia otro lado, intentando no soltar más. No aún que no hemos echo nada. Pero mi cuerpo está tan caliente que no puedo evitar gemir por cada roce suyo.

Levanto mi mano, para no ser menos, y acaricio su pecho, dejando la mano en un costado para agarrarle y que no se separe más de mi, viendo que se quiere poner de pie. Pero no lo consigo. Mi mano se resbala por su cintura y baja hasta quedarse en mi costado y no en el de él. Me mira desde arriba y sonríe mientras su otra mano acaricia el bulto que forma el tanga de chucherías. Gimo un poco al notar como cada uno de los caramelos se mueve sobre mi y me estremezco cuando noto como mi piel se calienta mas. Le miro para ver si va a hacer algo o va a seguir simplemente toqueteandome un poco hasta que finalmente se agacha hasta mi cuello para marcarme. Suspiro un poco al notar como me muerde y poco a poco baja con la boca, siguiendo el camino trazado por sus manos, hasta mi pecho. Me muerde el pezón contrario que antes había tomado con la mano y sigue bajando hasta el vientre. Su mano juega con el cordón elástico del tanga mientras que su lengua pasea por mi vientre. Me muerdo el labio mientras echo la cabeza hacia atrás y cierro los ojos. Me daba vergüenza que Lorcan me viera así. Mucha vergüenza, para que negarlo. A pesar de compartir mi vida con él y de haberla compartido tanto tiempo, estos momentos me seguían resultando tan íntimos que me daba mucha vergüenza vivirlos. Y sobre todo si era Lorcan el que me besaba el cuerpo, hacía un camino de mordiscos por mi vientre y lo lamía como para dejar constancia de que él estuvo ahí. Trago saliva en cuando le noto bajar más hasta el límite de mi vientre y mi miembro. Ahí empieza el tanga de caramelo, pero al principio no parece muy centrado en él. Vuelve a colocar su mano sobre mi miembro y los caramelos y empieza a apretarla, agarrándome un poco el miembro y moviendolo. Consigue arrancarme más de un gemido con ello.

Echo mi cabeza hacia atrás en ese mismo instante y le miro de nuevo. Abro los ojos y le miro, concretamente, y veo que su boca está todavía por mi vientre, pero que está cerrada, simplemente respira mientras su mano sube y baja por mi miembro y los caramelos. Agarro un poco las sábanas para preguntarle que va a hacer o para preguntarle si quiere cambiar de posición. Pero antes de que pueda decir nada, veo como su boca se mueve hasta el centro del tanga, donde está mi miembro, y la abre. Posa los labios en lo que vendría siendo el ancho de mi miembro y aprieta un poco, como lamiendo al principio, antes de que pueda ver como sus dientes se hunden en los caramelos. Echa la cabeza hacia atrás y noto como los caramelos van con él hasta que se rompe el tanga por completo.

Los caramelos se esparcen por la cama y por el suelo mientras él mastica los que tiene en la boca. Algunos caramelos se quedan en mi vientre, rodeando mi miembro el cual ha chocado contra mi vientre en el momento de su liberación. Jadeo mientras cierro los ojos, ahora un poco más calmado y sin el temor de ser yo quien rompa el tanga de caramelo por culpa de la presión. Lorcan se dedica a mirarme, devorándome con el ojo. Lo sé. Lo noto. Noto como su mirada me recorre prácticamente todo el cuerpo, sin dejar ningún lado que mirar. Abro los ojos de nuevo y le encuentro lamiéndose los labios antes de agachar la cabeza hasta mi miembro. Trago saliva y sus ojos y los míos se cruzan. Saca la lengua lentamente y la posa en la base mientras que coje mi miembro con la mano. Sonríe con picardía mientras sube lentamente por mi miembro, como mezclando el sabor de los caramelos conmigo. Suspiro entrecortadamente al notar que se toma, al principio, toda la calma del mundo para torturarme.

–Lor-Lorcan -tartamudeo mientras él se sigue moviendo lentamente. Voy a mover un poco mi cintura mientras que él coloca la mano en esta para que no pueda moverla.

–No seas impaciente, Matty – dice. Está demasiado tranquilo cuando sé perfectamente que en el fondo no está tranquilo. Mis suspiros son entrecortados e impacientes. Cada vez que Lorcan mueve su lengua por mi miembro hace que me estremezca y me quede tieso como un palo. Mi miembro palpitaba en espera de algo más, de que Lorcan hiciera algo más, pero por mucho que intentara mirarle suplicante, el ya no me miraba. Creo que sabía lo que quería que hiciera, por lo tanto evitaba mirarme.

Me muerdo el labio mientras giro la cara y evito suspirar más de la cuenta. Mis manos se aferran con fuerza a las sábanas mientras que su lengua sigue el mismo recorrido que antes una y otra y otra vez. Mi espalda se arquea y se detiene en la punta. Sus labios están apoyados en esta y poco apoco introduce mi miembro en ellos. Mis dientes se clavan en mis labios como mayor fuerza para evitar soltar ningún ruido, pero no puedo evitarlo y de mi garganta sale un jadeo. Un jadeo mezclado con un gemido bastante más alto de lo que yo quería que saliera. Me duelen las manos de lo que aproeto la sábana y mis ojos son incapaces de abrirse. Noto mis piernas estirarse un poco, levantándose un poco hasta llegar a un ángulo mayor y evito moverme. Lorcan baja sus labios hasta el límite y juega con la lengua mientras se mantiene quieto. Noto como todo mi cuerpo palpita a medida que pasa el tiempo en esa misma posición y, cuando noto que saca mi miembro de sus labios, con la misma lentitud que antes, suelto un gemido alto y entrecortado. Apoyo la cabeza  hacia otro lado, dejando los ojos entreabiertos, respirando rápido para intentar recuperar algo de aire que me falta. Mis labios se mueven, más bien como si tiritara, como si fuera a decir algo pero no era capaz de formar palabra alguna.

Y él repite la acción. Cierro la boca con todas mis fuerzas notando como mi espalda se arquea a medida que él baja, como mis piernas se estiran hasta quedar rectas y como mis manos se cierran en las sábanas. De nuevo, le noto jugar con su lengua sobre mi miembro, rodeándolo mientras está dentro, lamiéndolo, para luego volver a sacarlo y que mi cuerpo se relaje. Alzo una mano para pedirle que pare, pero no llego a tiempo pues, esta vez, se toma más prisa al bajar. Mi mano se queda en el aire, tensa. Me termina temblando mientras suelto un gemido y la dejo caer, despacio, en dirección a Lorcan. Queda apoyada en si cabello mientras mueve su cabeza. Jadeo y empiezo a gemir cada vez más rápido, al ritmo que Lorcan llega hasta abajo antes de volver a subir. 

Abro la boca para pedirle que pare, que por favor, pare un momento por que siento que en cualquier momento voy a estallar y me da vergüenza que sea en la boca de Lorcan. Pero no consigo emitir palabra coherente y cada vez me siento más cerca de mi límite. Doblo las piernas lo más que puedo e intento tirar con mi temblorosa mano, de Lorcan hacia atrás, pero no lo consigo. Cada vez empieza a moverse más rápido, cada vez tengo menos control que antes para poder formar siquiera una frase coherente en mi mente. Solo pienso en él, en lo que está haciendo, en cómo lo está haciendo y en cómo se siento.

Cada gemido de placer que él mismo me arranca, no tarda mucho en volver a mi garganta, hasta que finalmente se vuelve en algo continuo, como un ritmo. 

–Nnhgg... L-L-Lorcan – jadeo y gimo mientras noto lágrimas de placer en la comisura de mis labios. Aprieto los dientes mientras mis dedos se cierran en torno a su pelo y abro la boca cuando veo que ya soy incapaz de aguantar más. Mis gemidos salen en alto, cada vez a un volumen mayor, a medida que él sigue moviéndose. En cierto punto, empieza a pasear sus dedos en mi entrada y noto como presiona –N...No... – gimo – n-no quiero terminar a...ah...un.... – noto como mi espalda se arquea como nunca y como de mi garganta sale un gemido más alto. Lorcan para en ese mismo instante y rodea mi miembro con la mano, apretándolo en la base, impidiéndome llegar al orgasmo. Mi visión esta nublada y miro a Lorcan preguntándome por qué ha echo eso. Por qué ha cortado mi orgasmo. Con la mano aún en su pelo, tiro de él hacia mi y le beso. Le beso desesperado, ardiente, suplicante; con una mezcla de sentimientos tal que me es imposible definir. Cuando nos separamos para coger aire, le agarro también con la otra mano y le insto a seguirme besando. Me ha dejado desesperado por llegar al orgasmo que toda mi vergüenza ha desaparecido. Solo pienso en que quiero tenerle dentro.

Le tiro de la cinturilla del pantalón y tiro hacia abajo de ellos. Lorcan no se queja, no dice nada. Solo se inclina hacia mi para besarme y pegar su pecho al mio. Rodea mi cintura con sus brazos y coloca una de sus manos entre mis omóplatos, levantándome de la cama y pegándome a él. La otra mano la deja en su cintura, dejando nuestras caderas unidas. Él notando mi miembro rígido, y yo notando el suyo bajo los pantalones. Abro los labios jadeando y le empujo instándole a que se siente. En ese breve instante en el que estamos separados, veo como se sienta y enseguida vuelvo a sus brazos, pegándome a él para no tardar un segundo más en sentirle. Le toco la mejilla con suavidad antes de dejar que sean sus labios los que viajen por mi cuello y clavícula de nuevo. Intento alcanzar con mis manos sus pantalones, pero no puedo. Él, por otro lado, al darse cuenta, separa sus manos de mí y se baja los pantalones, dejando ya como única tela entre nosotros su ropa interior.

Trago saliva al poder ver cuan duro está Lorcan y cierro los ojos antes de apoyar mi trasero sobre su cadera. Escucho un suspiro de su parte y nos miramos. Ya no hablamos. Desde que empezamos con lo del tanga de caramelo, apenas hemos cruzado un par de palabras. Estas sobraban por lo que tampoco las echaba demasiado en falta. Suspiro su nombre cuando sus manos me agarran el culo y dejo las mias sobre sus hombros, descansandolas. Noto como sus manos prácticamente ocupan, entre las dos, totalmente mi trasero y por un momento me siento completamente insignificante a su lado. Le miro algo avergonzado y paseo mi dedo por sus labios. Tengo ganas de preguntar, pero mejor es que cierre el pico ahora mismo. No es plan de fastidiar el momento.

Me separo de Lorcan y me tumbo bocabajo en la cama, girando la cara hacia un lado para poder respirar y ver. Le miro de reojo al ver que cara ha puesto y me sonrojo al notar como me mira. Agarro con ambas manos la almohada y muevo la cabeza para instarle que se acerque. Una de sus manos se pone frente a mis ojos mientras que la otra, puedo notar, se pone a la altura de mi nuca. Sos rodillas me rodean. Estoy completamente atrapado por él. Arqueo un poco mi espalda hasta que noto como mi trasero roza con su calzoncillo y parece entender lo que le quiero decir. Se quita la ropa interior y me rodea el pecho con las manos, dejando su cadera pegada a mi trasero. Todavía no me ha penetrado, pero le noto cuan largo es ahí atrás. Trago un poco de saliva y asiento con la cabeza, instantole a que entre.  Le veo por el rabillo del ojo lamiendose dos dedos y dirigiéndolo a mi entrada, para prepararla un poco. Pues, por cómo le notaba ahí atrás, creo que tampoco quería esperar demasiado. Primero uno, demasiado rápido, más de lo que yo me esperaba, y después el otro, comenzando a moverse rápidamente. Mi espalda se arquea más y mi pecho llega a tocar el colchón de la cama.

Cierro los ojos mientras suspiro y le noto salir. Sabía que iba a ir rápido, pero no tanto. Apenas había dado tiempo a que mi cuerpo se acostumbrase a sentir algo dentro y él ya estaba entrando. Gimo un poco antes de notar como la cabeza de su miembro entra lentamente en mi hasta estar completa. Ambos suspiramos y él entra de golpe en mi interior. Eso me arranca un gemido mucho mayor que antes, casi como un grito, que lo amortiguo con la almohada. Comienza a moverse despacio dentro, mientras mis gemidos salen. Miro a Lorcan y nuestras miradas se cruzan Apoya su codo al lado de mi cara y giro un poco más la cara hacia él. Nos besamos torpemente por la postura, mientras él mueve su cintura levemente, agarrándome la cara con su mano libre. Pero no es una posición cómoda ni para él ni para mi. El se separa y comienza a colocarse.  Noto que me hace bajar un poco el culo y que se  pone paralelo a mi. Su miembro entra verticalmente en mi. Creo que nunca habíamos probado a hacerlo en esta postura. Cierro los ojos y le noto completamente dentro, más que nunca, haciendo que suene la alarma en mi interior como si todos los puntos débiles que tuviera, estuvieran siendo aplastados. Mis manos aprietan la almohada y el empieza a mover su cintura. A pesar de moverse suavemente, la posición le hace tener que entrar, mayormente, a base de embestidas fuertes. Gimo cada vez más alto, su nombre sobre todo, o eso es lo que intento. Muchas veces no paro de gritar, simplemente, o intentar decirle que va muy profundo, casi demasiado para mi. Casi demasiado como para que mi cuerpo lo pueda asimilar y tomarlo como una intromisión normal, como las de siempre.

Pero no puedo. Noto como el calentón de antes se une a esto. Noto como cada fibra de mi cuerpo se pone de punta al notar como los movimientos de Lorcan se vuelven más rápidos. Grito y escondo mi boca en mi almohada mientras grito. Sé que Lorcan puede oirme, pues son más altos de los que anteriormente soltaba. Pero lo que no quería es que saliera de estas paredes.

Poco a poco, mi vista se nubla mientras mis piernas se tensan. Mi espalda se arquea un poco más y subo el culo sin querer mientras noto que, por cada vez que entra Lorcan, se me hunde la cadera hacia delante y mi miembro roza con las sábanas. Intento evitar eso antes de notar como poco a poco mis gritos ya son mayores. Noto como una oleada de placer me inunda mientras Lorcan sigue entrando. Noto como mi cuerpo se estrecha alrededor de Lorcan y como él, a pesar de todo, sigue moviéndose, haciendo que este momento solo dure más que antes. Sus embestidas son fuertes y mi cuerpo es débil. Y lo peor es que, como él seguía moviéndose, mi cuerpo no paraba de sentir esa oleada de placer que me había inundado antes. Por lo tanto, no podía dejar de sentirme en mitad de un orgasmo eterno. Mis oidos zumbaban. Ya dejé de escucharme gritar hace un rato, mis ojos se habían cerrado mientras que mi boca no sabía si abrirse para gritar y gemir el nombre de Lorcan o cerrarse para aguantar los gemidos. Mi miembro palpitaba entre la sabana y mi vientre y notaba como mi semen pegajoso estaba manchando sin cesar.

El cuerpo de Lorcan empezaba a moverse con ma´s fuerza que antes. Sus embestidas daban a mi prostata sin cesar hasta el punto de parece r que me estaba volviendo loco. Por cada vez que tocaba mi prostata, sentía un mini orgasmo dentro de mi y notaba como terminaba, aunque fuera un poquito. Gimo su nombre mientras noto como su cuerpo se empieza a tensar y como su rapidez aumenta. Sé que esta a punto de acabar. Le noto buscar algo en mi interior hasta que da, de nuevo con mi próstata y empieza a golpearme con sus embestidas ahi. Gime mi nombre casi en un gruñido y me estrecho un poco al escucharle decirlo con esa voz que me parece tan sumamente atractiva. Empiezo a notar como un líquido caliente me llena y cómo  incha un poco más mi interior. Noto como un escalofrio me recorre la espalda y mi visión se nubla de nuevo, soltando lo poco que queda en mi, de nuevo sobe las sábanas, sobre mi vientre manchado. A pesar de estar en mitad del orgasmo, le noto moverse y gruñir. No sabe si hacerlo más rápido o más lento pero yo lo que se es que terminé mordiendo la almohada. Termina quedandose quieto y su miembro palpita dentro de mi, haciendo que note como poco a poco va terminando su orgasmo, hasta que finalmente ya no se mueve absolutamente nada.

Sale de mi y noto como su semen se escurre por mi entrada y baja hasta llegar a la punta de mi miembro, todo muy lentamente. Sin importarme que esté manchada la sábana o no, me dejo caer en la cama, mientras un poco más del orgasmo de Lorcan sale de mi. Él, por otra parte, se tumba a mi lado. Le miro con ojos cansados, de arriba a abajo, y me vuelvo a notar, quizás, demasiado pequeño comparado con él. Pero, a pesar de eso, sentirme pequeño no era tan malo como algunos piensan. Finalmente. Nuestras miradas vuelven a cruzarse y me rio un poco.

–No... no puedes negar que esto... ha sido muchísimo mejor... que masturbarte – digo, agotado.

–Yo lo que no sabía es que podías llegar a ser multiorgásmico.

–¿Gracias? – digo riéndome.

–No dejas de sorprenderme – dice mientras se acerca a mi y me pasa un brazo por la cintura, besándome la frente.

–Si dejara de hacerlo, te aburrirías de mi – añado, mirándole fijamente. – Solo soy un chico viejo con cuerpo joven –digo con una sonrisa un poco irónica mientras escondo mi cara en la almohada. – y no sé qué haría sin ti – añado mientras hablo hacia la almohada, por lo que mi voz queda amortiguada.

Noto como Lorcan se mueve un poco hacia mi y me acaricia la espalda. Me giro y me mira fijamente.

–Eres mi chico viejo con cuerpo joven. – dice, repitiendo mis propias palabras. – Y no te desharás de mi a menos que me quites tú de tu lado. – Sonrie y me da un beso en los labios – Te amo Matt. Tenlo siempre presente. –añade, mientras acaricia un poco mi cabello.

–Vaaale. Mientras no te vayas tras una o un top model, estaré contento –digo mientras me rio un poco. Cansado, más que antes, me pongo de rodillas y miro un poco las sábanas y a mi. –Ahora levanta el culo, que tenemos que cambiar las sábanas y me tengo que duchar... bueno. Nos tenemos que duchar. Que después de esto estás todo sudado –me rio más y me pongo de pie notando como me tiemplan un poco las piernas. Tiro de las sábanas para instar a Lorcan para que se levante y, cuando lo hace, las quito y hago una bola con ellas.

–Antes de tener la segunda sesión en la ducha, quiero darte mi regalo –dice. Alzo las cejas. ¿Segunda sesión en la ducha?

–No hacía falta que me hicieras un regalo.... –digo mirando al suelo un poco sonrojado y apretando las sábanas en mi pecho. Camino un poco hasta llegar a la terraza, donde está la lavadora y lanzo en la cesta de la ropa sucia las sábanas sin salir de casa, para que no me vean los vecinos en pelotas.

–En ese caso no lo abras –dice de pronto con un paquete enorme bajo el brazo. Abro los ojos sorprendido mientras deja el paquete en el suelo –Ya se lo regalaré a  otro en cualquier cumpleaños.

–¿Qué? Pero... pero... pero es mi regalo –digo sonrojadisimo –tampoco he dicho que no lo quiera –añado mientras me pongo de rodillas delante del paquete, intentando evitar mirar a Lorcan. Noto que se acerca a mi, riéndose divertido, y me besa la mejilla.

–Entones abre el regalo, bobo –añade con cariño. Sonrio y asiento y me acerco al paquete abriendolo con cuidado sin romper el papel. Una vez que quito el papel, veo que es una caja de cartón marron lo que oculta mi regalo. Abro la parte superior y cierro los ojos para sacar el regalo y que sea una sorpresa. Y sorpresa es la que me llevo cuando veo lo que es.

–¿Un rascador para gatos? –pregunto casi incrédulo. No sé ni qué expresión poner. Mi rostro, en el que había una sonrisa, había una extraña mueca ahora, un intento de sonrisa, aunque más bien reinaba un poco la desilusión. No solía importarme los regalos materiales, la verdad, pero en este momento... ver que mi marido me regalaba un rascador para gatos.... No sé si se reía de mi o era de verdad un regalo en serio.

Dejo el regalo en el suelo mientras ladeo un poco la cabeza. Al menos es de mi color favorito, morado.... Morado y blanco, concretamente. Tiene una base blanca, como acolchada, totalmente horizontal. Dos pequeñas columnas envueltas en una cuerda suben por los laterales de un extremo. Una se corta a la mitad de la altura de la otra, con un final esférico y enganchado a una tela un poco rígida que le une con la otra columna, el doble de alta, que finaliza con una especie de cama circular. La tela que dije antes que unía las dos columnas, recorre un pequeño espacio hasta un cilindro hueco y tumbado, de color morado, como si fuera un escondite.

–Vaya... esto... muchas gracias –digo sin poder evitar que se escuche la decepción de mi voz. ¿Hago mal por decepcionarme por un regalo? Quizás el lo hizo con todo el cariño del mundo y ahora voy yo y me muestro como un capullo...

–¿Te gusta? –pregunta. O perfecto. Esa pregunta. ¿No podía habersela ahorrado?

–Ahm... ¿Sí? –respondo sin mirarle y dejando mis ojos clavados en el rascador –....la verdad es que todavía no salgo de mi asombro.... –añado, sincero.

–¿Y por qué no juegas con él?

–Ah... em... ¿Ahora? –digo sin saber bien que cara poner. ¿Sorpresa? ¿Alegría? ¿Que puedo poner en mi cara para ocultar la decepción del regalo? Al final el regalo de Noah iba a ser mejor que el de mi marido.

– Claro –responde mientras me mira con una sonrisa –¿No quieres?

–C-Claro que quiero... solo pensaba que querrías hacer otra cosa antes de que estrenara esto...

–¿Ya tienes ganas de repetir el revolcón? –dice mientras se rie. Se sienta a mi lado y me mira.

–No estoy tan salido ni tan desesperado –digo mientras meto las manos entre mis piernas y miro a Lorcan haciendo morritos. La verdad es que el regalo no me resultaba especialmente atractivo. Decir que Lorcan había fallado estrepitosamente con el regalo era decir poco. ¿De verdad un rascador? Miro al suelo evitando negar con la cabeza y mis ojos miran de reojo el rascador.

–Entonces juega con él ¿no? ¿O qué quieres hacer?

–Tienes tú casi más ganas que yo de que juegue con el rascador –digo mientras me rio un poco forzadamente –venga vale, ya juego con él –digo dejando mi vista fija en el rascador. Es un poco denigrante pero bueno. Era el regalo de mi marido, tampoco puedo decirle que no me gusta, así si más. Algún uso tendré que darle.

–Hombre claro. Te lo he comprado para que lo uses.

–Ya ya... lo supongo hombre –digo riéndome ligeramente.


Encojo un poco los hombros y cierro los ojos. Dejo la cabeza gacha y el cuerpo lo más relajado posible. Noto mis huesos moverse y poco a poco adaptarse a la forma animal que tengo en mi mente. Es un proceso rápido pero, si estoy nervioso puede ser muy doloroso. Por ello intento relajarme mientras mi cuerpo camibia. El vello sale por todos los lados de mi cuerpo, mi nariz se alarga y se forma un hocico pequeño en lugar de una boca. Mi espalda se alarga un poco a medida que mi cuerpo encoje hasta alcanzar el tamaño de un gato pequeño. Adulto pero pequeño. Abro los ojos y veo a Lorcan enorme delante de mi. Me muevo un poco, dando un par de vueltas para ver que está todo correcto y con las cuatro patas me subo al suporte. Miro un poco a mi alrededor. Las columnas me parecen enormes ahora, en lugar de pequeñitas como las veía antes. Apoyo mis patas delanteras en una de las columnas y miro hacia arriba. ¿Cómo narices voy a subir ahí arriba?

Noto como una mano se posa en mi pequeña cabeza y me acaricia y rasca. De mi garganta sale un ronroneo sin que pueda evitarlo y echo la cabeza hacia la mano para que siga con ese pequeño mimo. Muevo mi cuerpo un poco para que la mano de Lorcan me acaricie también detrás del cuello o detrás de las orejas. Lorcan mueve la mano y me acaricia la espalda y empieza a mimarme. Yo ronroneo y maullo mientras sus manos siguen acariciándome y produciéndome gustito. Las malas sensaciones de antes, como la decepción que sentí, van poco a poco desapareciendo. Me hago una bolita mientras Lorcan me sigue acariciando y ronroneo un poco. Le miro y muevo mi cabeza en busca de su mano, dándole un pequeño lametón en forma de besito. Muevo mi cuerpo para que su mano acaricie hasta la punta de la cola de gato antes de centrarme en la columna. Saco las uñas mientras pongo mis patas delanteras sobre esta e intento empezar a trepar. Cuando casi llego al borde, noto que mis ulas me fallan y caigo de espaldas. Maullo quejándome y vuelvo a intentarlo, esta vez con más ganas que antes. Pero se repite la misma historia y mi espalda da contra el suelo. Bufo mientras doy una vuelta alrededor del rascador y miro a Lorcan como diciéndole que debería haber cogido uno más pequeño, al menos. Pero él solo alcanza a reirse de mi.

Le dedico un bufido antes de separarme del juguete por la parte en la que está el cilindro. Muevo un poco el trasero, alzándolo y agacho mi cabeza mientras miro el cilindro del rascador como si fuera una presa. Mi idea era saltar y quedar sobre la tela que hay entre el cilindro y las dos columnas. Salgo corriendo, cogiendo velocidad y salto. Pero, ay de mi, pues no tenía tanta fuerza en las patas como alcanzar mi objetivo y me quedo enganchado al borde del cilindro, con las patas traseras rozando el suelo y abiertas, y las delanteras enganchadas como lapas en la parte superior del cilindro. También abiertas hacia los lados. Mi cara quedaba aplastada contra el cilindro y me costaba mantener la posición. Miro hacia Lorcan al escucharle reir de esa manera y me doy cuenta que su risa es tal, que ha empezado, incluso, a llorar.

–Te... recomiendo... que entres en el cilindro, mejor –dice mientras la risa se le escapa a medida que habla. Le saco la lengua e intento trepar, de nuevo, esta vez por el cilindro. Pero a pesar de todo mi esfuerzo, no consigo moverme nada. Lorcan, el cualquier momento, se va a morir de la risa. Lo sé. Estaba doblado en dos mientras se reía y lloraba por culpa de tanta risa. En lugar de reirse tanto ¿por qué no me ayudaba? 

Parece ser que leyó un poco mi mente cuando de pronto me cogió y me separó del cilindro. Me miró mientras todavía tiene lágrimas en su ojo y me mete dentro del cilindro. ¿Pero que? Me asomo para mirarle y le saco la lengua de nuevo antes de entrar en condiciones e investigar. Miro en el interior del cilindro y veo que esta lleno de pelo. Es como si fuera extremadamente mullidito. Tiene dos aperturas. Una en un lateral, debajo de la tela donde quería haber saltado, y otro de frente. Al menos podía disfrutar de alguna pizca que tenía el rascador. Me muevo un poco alrededor y veo en el fondo un paquete cuadrado. Ladeo un poco la cabeza y me acerco con cuidado. Lo toco con mi pata derecha y al ver que es solo un paquete, me acerco y lo toco con la nariz antes de sacar un poco las uñas y rascar un poco para quitar el envoltorio. Veo una cajita de madera con una pequeña apertura y la abro. Mis ojos se abren mucho al ver que en el interior hay un collar. Pero no un collar cualquiera, sino un collar de "The Legend of Zelda". Un collar que llevo, además, buscando durante casi dos años. De pronto siento que la emoción me inunda entero y salgo escopetado del cilindro y me tiro sobre Lorcan. Me quedo sobre sus piernas y dejo mis patas delanteras apoyadas sobre su vientre mientras empiezo a maullarle para que me mire bien. Su mano viaja hacia mi cabeza y me rasca tras las orejas mientras cierro mucho los ojos disfrutando de la sensación que me provoca. Luego, su mano viaja hacia la parte delantera de mi cuello. Apoyo mi cabeza en su mano y cierro los ojos mientras ronroneo, gustoso.

–De nada, amore. Si, ya sé que te gusta. Si, yo también te quiero. Si, hoy hay pescado para cenar. No, no puedes comerte el ratón que hay bajo la nevera –dice. Alzo una oreja ante lo ultimo, como diciendo "Pero de que me hablas, muchacho" y maullo de nuevo antes de convertirme en humano y rodear su cuello con mis brazos. Me quedo sentado sobre él y le miro muy muy fijamente.

–Por muy gato que sea, no me gusta comer ratón –digo mientras me rio un poco le muerdo la punta de la nariz. –¿Por qué me regalaste el rascador? En serio.

–¿Y por qué no? –pregunta riéndose –Eres un gato al fin y al cabo. Cuando lo ví, pensé en ti. Y eso es motivo para comprártelo. 

–Boh... bueno. Si tú también fueras un gato incluso podríamos vivir ahi.. jo.. Pero bueno –digo mientras le doy un beso rápido –Gracias por el regalo, mi amor. Eres genialosisimo.

–¿Entonces te gustó de verdad? –pregunta entre risas mientras me abraza.

–Ambas cosas, en conjunto... sí. –digo entre risas mientras dejo las manos en la nuca de Lorcan, acariciandole un poco el cabello –y has conseguido sorprenderme bastante. No me lo esperaba. Ni una cosa ni la otra –digo riéndome. Le beso de nuevo en los labios y le acaricio la mejilla.

–Me alegra mucho que te haya gustado, Matt. –dice mientras me devuelve el beso. –Feliz cumpleaños, amore.
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He aquí el rascador :D

Aportado gracias a la mami
de Lorcan xD

¡Y eso es todo! Ayer fue el cumpleaños de mi niño Matt y el día empezó tal que así. Luego decidí que lo mejor que podía hacer era dejarle un poco a solas con su novio para que rompan tangas xD. (Qué manía más grande tienen de romper cosas, camas, ropa comestible...) Espero que os haya gustado el relato.

Con retraso de unas horas: ¡¡Feliz cumpleaños Matt!! Seguro que se lo ha pasado pipa :D

¿Quieres conocer a Lorcan más? Haz clic AQUÍ e irás justo a la ficha que hizo su creadora 

5 comentarios:

  1. Huh?
    No se publicó mi comentario? Why ;A;
    Pos a ver. Lo repito

    "Ahora Matt, por el cumple de Lorcan, debería regalarle un mordedor de estos para perros con forma de hueso que hacen ruido cuando se muerden xD
    Seria lo justo"

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    1. Internet está loco oAo Se come los mensajes

      Ahahahaha la verdad es que ya estoy pensando en algo ewe que igual que Lorcan trollea a Matt, Matt tiene derecho a Trollear a Lorcan xD Aunque les cueste una discusión eweU

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  2. Hombre, la verdad es que me sorprendes de lo tierna y lo cruel que puedes llegar a ser. Pero me ha encantado (además de que acabo de conocer a loa persojes...parece que voy a estarme un rato más por aquí).
    Flipo mucho con Noah, de verdad (como para no hacerlo). Es de esos chavales que te hacen pensar "La confianza da asco", pero como le ha regalado esos sexy tangas a Matt le perdono (tiene un gusto exquisito el chaval, aunque me pregunto dónde los ha comprado o.O).

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    Respuestas
    1. Noah es un puñetero amor. Te lo puedo asegurar. Terminas queriendo apachurrarle >w< y aunque sea tan directo xD es MUY bueno con Matty. Es su mejor amigo, al fin y al cabo...

      Y si xDDD juego con ambos campos: lo tierno y lo cruel :D así siempre sorprendo (??) xDDD Jou, me alegro que te gustara >w< a pesar de tardar tanto, me leo los comentarios x3 Y me alegro que te gustara! >3<

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  3. Puta basuuuuuuuuuura.

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