8 mar. 2014

[Au/Matt]Reencuentro del pasado

Notas:
-Ante todo, este relato es original y ha salido de mi enferma mente en un momento de aburrimiento que no me lo creía ni yo, así que cualquier cosa que suceda, o deje de suceder, los personajes, y todo contenido de esta cosa extraña y amorfa historia pertenecen enteramente a mi persona. He dicho.
Narrador: Matt
Tiempo: Tres años más adelante de conocer a Lorcan en el Internado.
Contenido ChicoxChico. Si no gustas del género, te invito a cerrar la página.
[+18] años como mínimo.
Aclaración: Matt y Lorcan se conocieron en un internado. Tras varios sucesos, su relación empezó a ser muy cercana pero no llegaron a ser novios. Antes de formalizarse como pareja, Matt tuvo que volver a su pueblo (se explica más adelante). En la historia principal (forma parte de un rol) Matt vuelve con Lorcan y empieza a pasar todo lo que termina pasando (Matt se vuelve Neko, Lorcan licantropo, forman una familia de seres inmortales, Lorcan pierde su inmortalidad, etc, etc, etc). Pero ¿Que hubiera pasado de no ser así? Este AU retrata lo que podría haber pasado si mi personaje no hubiera vuelto, tres años después de su desaparición. No sé (si, yo no se xD) si esto se quedará como un único capítulo o tendrá una segunda parte (no se yo) pero creo que no ha quedado terriblemente mal o3o..... En fin <3
Disfrutad >w<
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La situación... no era agradable. Mi estabilidad y mi máscara habían caído en picado. En otro momento, a lo mejor, estando a solas con Lorcan, mi máscara seguiría en pie, quizás mi estabilidad no hubiera caído aunque si tambaleado. Quizás, si hubiera sido más inteligente... si hubiera luchado por mi felicidad... si mi madre no hubiera salido de la cárcel... si mi madre no hubiera estado presente...

Pero... pero mi madre se encontraba a mi lado, victoriosa, hablando, confesando, recordando. Mis lágrimas salían sin control alguno, no podía hacer nada para pararlas. Sentía como el dolor envolvía mi pecho casi impidiendome respirar con normalidad. De mi garganta salía el aire en forma de sollozos, mis piernas temblaron y perdí la fuerza, cayendo de rodillas al suelo. “Y pensar que estuve enamorado de su hijo” Esas palabras, quizás sin animo de hacer daño, o quizás si, resonaban en mi cabeza una, y otra, y otra, y otra vez. Los sentimientos, los recuerdos, todo aquello que pensaba que había guardado en lo más profundo de mi mente, resurgió. Volvió. Me inundó. Aquel día en la playa, con sus numerosas bromas; mi acercamiento a Lorcan; aquel beso bajo las estrellas, con temor y miedo, haciendo que mi pecho se inundara de felicidad. Todo era parte del pasado. Aunque yo quería y deseaba que se quedara, que fuera de mi presente... aunque yo deseaba con toda mi alma que mi vida y la de Lorcan fueran la misma, que pudiéramos compartir nuestro futuro y presente juntos.... Pero no era más que un sueño, una ilusión. Una amarga ilusión. Los recuerdos que hace tres años me parecían agradables, los recuerdos que por aquel entonces me inundaban de felicidad plena, ahora solo me causaban dolor. Ahora no eran más que un recordatorio de los sentimientos que quería que hubieran florecido, no eran más que el recuerdo de que esa ilusión jamás se convertiría en realidad. Que solo era el pasado... y que esos sentimientos se habían quedado en el pasado, quizás para siempre. Pero... ¿y mi futuro y mi presente? ¿Donde había quedado su valor= Todo perdido cuando mi nombre estufo sobre el papel de aquel contrato. Mis sueños rotos cuando mi madre me obligó a probar aquello. Mi cuerpo inutilizado y completamente inservible a causa de las drogas que me había metido mi madre en el cuerpo. Un simple consolador andante para cualquier persona que me viera, o que me llamara o que simplemente quisiera engañar a su pareja. No era más que eso. De haber podido valer algo, mi vida había pasado a no valer nada. Sin darme cuenta, mi vida era ahora una mierda.



A mi lado pude escuchar a mi madre hablar, a mi madre “regañandome” por llorar como aquella vez que le supliqué que me dejara volver al lado de Lorcan. Decía que dejara de llorar por una mierda como el echo de no haber podido volver al internado tres años atrás, que no me lamentara por que ahora los sentimientos enfermizos que hubieran nacido entre Lorcan y yo, ahora no volverán a surgir. Mi pecho dolía, sis palabras calaban en mi mente hondo. “Jamás volverán a surgir”.

El sollozo que habían seguido las palabras de Lorcan, ahora estaba oculto entre un millar de sollozos, perdido entre tantos mientras las lágrimas caían y caían sin cesar. Ahora, con los frios puñales del pasado clavados en mi pecho, me parecía imposible el que mis sollozos y lágrimas pudieran llegar a parar en algún momento. Mis manos temblaban, mi visión oscurecía. Mi madre disfrutaba de mi desgracia. Mis dedos se clavaban en mis brazos, en un intento de aferrarme en la fina y delicada esperanza que me quedaba. No quería volver a caer, no quería quería que fuera mi madre la que ganara de nuevo. Pero aún así, a pesar de que luchaba todo lo que podía, a pesar de que intentaba aferrarme con fuerza, notaba como esa esperanza se iba desvaneciendo entre mis dedos hasta desaparecer, dejándome caer sin ningún tipo de sujeción. Sin nada de ayuda. Solo el aire y las esperanzas perdidas. Pero lo que me sorprendió fue que no me noté caer en aquel pozo en el que creía que caería. Algo me sujetó. Cuando más oscuro creía que estaba a mi alrededor, más doloroso se volvía mi respirar... algo me sujetó. Abrí los ojos con cierta dificultad, notando como las lágrimas habían caído sobre mis gafas, empañándolas levemente. Pude ver como mis pies sostenían mi cuerpo a pesar de mis rodillas temblorosas. Delante de mis pies, otra persona parecía encontrarse. Subí poco a poco la mirada para ver los dos brazos que se alzaban para sujetarme de los hombros. Subí un poco más mi mirada, mis ojos, y pude ver como su voz salía de sus labios. Como su voz, envuelta de recuerdos amargos, dolorosos; pero dulces a la vez, sonaba preocupada, hacia mi. Recuerdos... besos... nada nunca más lejos que una leve caricia. Para mi... lo que para algunos eso no significaba nada, para mi había llegado a significar tantas cosas... habían echo que mi esperanza volviera a nacer, tres años atrás. Pero ahora, un simple “¿estas bien?” era hacerme imaginar las numerosas cosas que hubieran podido pasar con nuestros sentimientos correspondidos. Una sucesión de cosas que no pasarían, que jamás volverían.

—Yo, quería volver a verte—sollocé mientras mis ojos volvían a cerrarse con fuerza. Mi voz, aunque lo intentase, no podía sonar más alto de lo que ya sonaba. Por alguna razón me era imposible hablar en alto —Pensé que ella de verdad quería volver a verme.... o que ya no me despreciaba como cuando era pequeño.... y.... y... y dejé que Sora me llevara al pueblo. —mi voz se mezclaba con los sollozos, a veces sonaba más alto que otras, el volumen de mi voz quedaba totalmente descontrolado —de verdad... yo quería volver a verte cuanto antes... quería disculparme —agaché más la cabeza si se podía y me aguanté como pude para no soltar más sollozos, intenté aguantar un poco más el llanto. No quería sentirme tan débil, no quería sentirme tan humillado-quería decirte que me gustabas pero no me dejó volver —noté como mis piernas temblaban, como mis lágrimas caían en contra de lo que deseaba —pero... ella me dijo que estarías con una chica... que estarías feliz sin mi... que... ya no te acordarías de mi —añadí mientras mi voz temblaba incontrolable —de verdad... yo.... deseaba tanto volver a verte —dije antes de que mi voz se rompiera en mil sollozos y mis manos cubrieran mi rostro.

Escuché a mi madre hablar, decir algo, pero no la entendía. No entendía nada de lo que se escuchaba a mi alrededor. Estaba tan hundido ahora... Contradictorio ¿no? Pues no... no era contradictorio. Me sentía como si la oscuridad me engullera poco a poco, como si ese atisbo de luz que antes me había salvado, ahora desapareciera poco a poco de mi vista. Un “sálvame” se ocultaba entre los miles de sollozos mientras mis temblorosas manos bajaban a mi pecho, agarrándome la camiseta con fuerza al notar el dolor inundarme completamente. Aquellos sentimientos, perdidos en el pasado, volvieron para recordarme que jamás, jamás, volvería a tenerle. Y que jamás fue mio. No lo voy a negar: necesitaba a alguien. Alguien que no fuera como mi madre... necesitaba a alguien que me abrazara, que me besara o mimara. De verdad, necesitaba a alguien que me quisiera de verdad tanto como yo sentía que había querido a Lorcan. ¿Habría alguien que pudiera estar conmigo o que simplemente me mimase?

Necesitaba un abrazo. Necesitaba.... que alguien me dijera que todo iba a salir bien..... que podría ser feliz.... que mis suelos se podrían cumplir....

—¿Estas mejor? —su voz, de nuevo, me sacó de mis pensamientos. Me hizo volver a la realidad y en esa realidad mis ojos seguían fuertemente cerrados. Los abrí con dificultad mientras veía como mis gafas, antes levemente empañadas, ahora totalmente empapadas, no me permitían ver mucha cosa. Parpadeé varias veces, intentando que mis lágrimas dejaran de salir y cuando mi cuerpo ya estaba totalmente de vuelta, noté una especie de caricia en la espalda. Me quité las gafas durante un momento, limpiándolas un poco y secándolas y cuando miré al suelo de nuevo con las gafas limpias, me encontré con que estaba caminando. ¿Cuando había empezado a caminar? ¿Cuando nos habíamos separado tanto de donde había aparecido mi madre?

Y aún así, aun sin saber como y cuando había comenzado a caminar con Lorcan y su hermana, mis hombros se habían relajado, el dolor que previamente sentía se había estado disipando. Me sentía... quizás un poco más fuerte... quizás lo suficientemente fuerte como para volver a poner mi máscara.

—Si... estoy mejor —dije mirándole durante un momento de reojo para volver a mirar de nuevo al suelo y ver mis pies moverse hacia delante, por inercia, como si de un robot me tratara. Si dijo algo en ese momento, no le escuché. Si hizo algo en ese momento, no lo noté. Solo me centré en mis pies, en caminar, y en dejarme guiar por Lorcan hasta... donde quiera que me estuviera guiando.

*

Miraba al suelo de madera mientras mis manos quedaban totalmente escondidas entre mis piernas. Desde que habíamos entrado no había dicho nada. Había aceptado agradecido su oferta de sentarme en el sillón y le noté irse de la habitación donde yo me encontraba. Me daba miedo alzar la cabeza y encontrar con él a alguien dentro de la casa. La verdad es que sentía mucho más temor del que jamás me hubiera imaginado. ¿Como podía tener tanto miedo? Habían pasado tres años al fin y al cabo. Él podría haber echo su vida perfectamente sin mi. Aunque el mero hecho de imaginarlo, dolía. El mero echo de imaginar a Lorcan siendo recibido por una hermosa mujer, siendo abrazado por ella en esta casa.... quizás me estaba volviendo un poco paranoico pero... a pesar de todo, sentía miedo. Mucho miedo.

Tanto que cuando escuché a Lorcan de vuelta en la misma sala me dio un vuelco el corazón. Escuché como me llamaba y alcé un poco la cabeza encontrando que me ofrecía una taza con algo caliente. Alcé mis manos, y al verlas temblar las quise volver a bajar, pero continué con ellas arriba hasta alcanzar la taza. Solo me temblaban las manos, no me había vuelto tan inutil después de todo. Solo era un ligero temblor.

—Gracias —dije en bajito mientras bajaba las manos y las apoyaba en mis piernas, sujetando con fuerza la taza, viendo como el espeso chocolate caliente se movía y brillaba por la acción de las luces del techo. Intenté sonreír un poco para acompañar a mis palabras de agradecimiento, pero en lugar de eso, solo conseguí formar una mueca extraña. Agaché de nuevo la mirada y me quedé mirando el chocolate, apretando un poco mis manos en torno a la taza, alzándola un poco para tomar del contenido, sintiendo como el calor caía por mi garganta, calentándome el cuerpo, y reconfortandome ligeramente. A pesar de haber tenido varias oportunidades para poder prepararme un dulce o algo que me gustase, en esos tres últimos años no había echo nada. Ahora que paraba a pensarlo fríamente, me daba cuenta de que no había echo nada por mi. Nada para mi... solo había centrado mi mente en tener que continuar ese trabajo maldito que me había “conseguido” y “ofrecido” mi madre en su día.

A mi lado, noté como el sillón se hundía ligeramente y apreté un poco más la taza. Sentía que debía una explicación a Lorcan de lo que había pasado, no sé por que. Le miré un momento, de reojo, y pude ver como no parecía tener ánimos de decir nada. Yo no sabía que decir. Quería romper este silencio que había entre ambos, pero no sabía como. Tomé otro sorbo de chocolate y miré la taza detenidamente, donde se encontraban las finas líneas donde previamente llegaba el chocolate.

—Creo... que debo explicarte muchas cosas... —dije en bajo, girando un poco la taza —Como... ya habrás descubierto... mentí bastante... Una vez desde que nos conocimos y muchas veces cuando nos reencontramos. ¿Recuerdas la primera vez que te vi? ¿Cuando nos hicieron la novatada y muchos quedasteis con las sabanas pegadas a la piel de la espalda? Recuerdo que poco después de ese incidente, nos conocimos y te presté un poco de crema para que la espalda se te fuera curando. Te dije en ese momento que esa crema era cosa de mi madre... igual que las demás cosas que llevaba en la mochila para curarme. Creo... que hoy ha quedado bastante claro que mi madre no es ese tipo de persona pero... por algúna razón llegué a pensar que en el tiempo que estuviera lejos de ella, cambiaría.
» Así pues, cuando estuvimos de campamento... Sora me dijo que mi madre me necesitaba. No pretendía irme sin avisar pero Sora insistía en la prisa y terminé cediendo cuando me dijo que podría llamarte luego. Pensé que ella habría conseguido tu teléfono o algo, pero cuando ya estaba en Menorca, ella me dijo que pensaba que yo tenía tu teléfono. Y me dí cuenta que había perdido el contacto contigo. —suspiré un momento —te sonará a escusa barata... pero de verdad, te juro que fue así. —añadí mientras agachaba un poco la cabeza, temblando.—El caso... es que cuando llegué al hospital, asustado por que me dijeron en la entrada que mi madre no despertaba, me la encontré en su habitación, dormida, perfecta y con una venda en el pecho. No sabía que significaba, empecé a pensar que a lo mejor la habrían operado del corazón y cuando llegamos a casa ese mismo día, me confesó de que esa operación, no era otra cosa que una operación estética para poder empezar a esculpir su cuerpo para los próximos años. Si. Ella me necesitaba en ese momento: me necesitaba como su criada. Necesitaba a alguien que la cuidase y... ¿que mejor al hijo que has estado despreciando a lo largo de su vida? —cerré los ojos mientras notaba mi ceño juntarse en una expresión, no molesta, quizás triste... la verdad es que ni yo mismo lo se— Caí bajo esa pobre ilusión, pensé, imagine, sentí como si de verdad me necesitase. Y me quedé a su lado. Pero su recuperación solo duraba un mes, solo uno, por lo tanto cada día que pasaba esperaba con más ansias el poder irme... y volver a verte.
» Pasado ese mes, hablé con Sora sobre mis dudas. Siendo sincero, me sentía un poco inseguro con la idea de volver. En ese tiempo no había podido dejar de pensar en ti e incluso llegué a componer canciones pensando en lo poco que habíamos vivido... y en lo que me gustaría vivir contigo, pero... en el momento de irme, mi madre me suplicó que me quedara. No se como, pero se entero de todas las dudas que tenía. No se que hizo.... pero... mis dudas aumentaron más. Sé que solo hablaba, que solo eran palabras, pero mi miedo a... a ver como habías rehecho tu vida aumento... y terminé haciendo lo que mi madre deseaba, de nuevo. —hice una pequeña mueca—ahora, se que fui un idiota por haber escuchado a mi madre en aquel entonces. Debería haber sido más inteligente, pero... no quería volver a llorar por alguien..... no me sentía con fuerzas.... o con la autoestima necesaria como para en el futuro ser capaz de luchar por alguien... Tenía miedo de que si volvía... perdería todas mis oportunidades y siempre te vería feliz... sonriendo con una chica u otro chico...

Mis labios se cerraron por un instante, mis ojos miraron hacia mis manos, y mis manos giraban de vez en cuando la taza para no mantenerse quietas en ningún momento. “Tenía miedo de decirte que te amaba y ser rechazado” pensé. Quería haberselo dicho pero... ahora que sabía que él había estado enamorado de mi, sonaba como una gilipollez completa. Era imbécil.

Tomé un sorbo de chocolate, y continué.

—Cuando empezó el curso, quise retomar mis estudios. A pesar de no poder tomarlos en el internado, aunque en realidad lo estuviera deseando, decidí inscribirme en el instituto de mi pueblo para así poder al menos sacarme el bachillerato que tanto me gustaba: música, danza y artes escénicas. La verdad es que solo me interesaba la parte de la música... pero ese bachillerato viene todo junto. Cuando ya tenía los papeles preparados, mi madre decidió operarse de nuevo. Yo era la única persona que mi madre tenía... y lo volví a dejar todo para ayudarla... otra gilipollez por mi parte —añadí mientras mi boca se torcía en una mueca— así, mi madre fue poco a poco rejuveneciendo su cuerpo mientras yo siempre me quedaba a las puertas de poder entrar en el bachillerato que me gustaba... y perdí la esperanza de conseguirlo.
» Pasado un mes o dos desde la última operación de mi madre, un día desperté con... un collar de perro en mi cuello. No entendía por que tenía eso pues ni si quiera me gustaban los perros, y cuando me fui a levantar para preguntar a mi madre, noté como de mi cuello tiraba algo. Mirando hacia atrás vi una cadena de metal. Mi madre me había atrapado. —Miré al lado contrario a donde estaba Lorcan—Y ahora preguntarás seguro que por qué no me lo quité. Pues ¿sabes? Lo intente...—dije mientras una mano subía a mi cuello y me acariciaba la zona donde recordaba que ese collar me había apretado tanto —lo intenté con todas mis fuerzas. Estaba tan asustado que no fui capaz de quitarme el collar y... entonces apareció mi madre. —volví a bajar la mano, la dejé a un lado de la taza, tocándola con los dedos pero sin agarrarla — ya se había recuperado de su ultima operación y parecía tener ganas... de algo. La verdad es que no sé por que tenía esa cara de felicidad y por que parecía tan..... ¿Como decirlo?... ¿Buena? —dije mientras miraba de nuevo al poco chocolate que me quedaba, sonriendo tristemente —fue la primera vez en toda mi vida que la veía sonreirme. No entendía por que, pero por un instante pensé que después de todo lo que había echo por ella, por fin ella parecía quererme.
» Pero no fue así. Se acercó a mi y se sentó a mi lado. Pensaba que iba a soltarme pero de pronto ví como sujetaba una de mis manos al lado del comienzo de la cadena y como el otro brazo me lo estiraba. Mis recuerdos de aquella vez no son muy buenos... esta todo demasiado borroso... —dije cerrando los ojos durante un instante— recuerdo que la vi sosteniendo una jeringuilla y que la acercó a mi brazo... y … después de eso todo empieza a volverse borroso —dije abriendo los ojos y centrandome en mis piernas —No era ningún medicamento... Mi madre... mi madre en ese momento empezó a drogarme —dije en bajo—los medicos me dijeron lo que mi madre había echo. Eso era... heroína... y... no fue la única vez que lo hizo. A partir de entonces, cada día, al menos una vez, mi mente volvía a emborronarse y no recuerdo nada de lo que pasaba. Sé que fue aproximadamente medio año, por el número que me dieron los médicos —añadí mientras me acariciaba el brazo con suavidad.—Fue entonces cuando... parece ser.... que firme ese contrato de duración de dos años. Por eso... no leí el contrato al firmar... no estaba en condiciones para leerlo —suspiré y torcí un poco el rostro mientras tomaba el último sorbo de chocolate, ya frio y agarraba la taza con fuerza. Si cogía algo sentía que mis manos temblarían menos... no me gustaba ver mis manos temblar. —Después de ese medio año, alguien llamó a la policía y tras un mes.... arrestaron a mi madre y a mi me llevaron al hospital y... a un centro de desintoxicación. La verdad es que las terapias que me quisieron dar para que “dejara mi adicción”, desde mi punto de vista fueron totalmente innecesarias. No quería volver a ver ninguna aguja en mi vida. Recuerdo que incluso me arranqué la intravenosa al vérmela clavada.
»Los dos años siguientes... fueron simplemente... el cumplir el contrato... Dentro de un mes se cumplirá... y por fin podrá terminar todo —dije mientras levantaba la mirada por primera vez desde que había empezado a hablar y miraba a la mesita que se encontraba en frente del sillón. La verdad... es que me sorprendía a mi mismo el echo de haber podido contar esto tan... inexpresivamente... como si... no me hubiera pasado a mi. Era tan irreal. Pero claro, tampoco es que hubiera contado todo lo que me había pasado. Habían tantas cosas.... y tantas cosas que no quería decir....

—Me hubiera gustado estar allí para ayudarte a sobrellevarlo.... o a superarlo —escuché de pronto a Lorcan. Me mordí el labio y me encogí un poco ante la caricia que me daba, tan suave....

—Yo... la verdad es que prefiero que no me hayas tenido que ver así... —dije mientras dejaba la taza en la mesilla, sin mirarle. Escuché una leve risa por su parte y le miré un momento, lo justo para verle reir. Agaché la mirada de nuevo y me centré en no tener que verle.

—Nunca me permitiría no conocer un lado tuyo, Matt. Sea bueno o malo —la suavidad de sus palabras, su sinceridad, hicieron que mi pecho aprisionara. Me encogí más que antes y negué con la cabeza.

—No... es mejor que no lo hayas visto...—dije mientras cerraba con fuerza los ojos y me abrazaba los brazos—cuando mi madre... me retenía para... eso.... o... para... pegarme... yo... no hubiera soportado que... me vieras así —dije notando como de nuevo las lágrimas comenzaban a llenarme los ojos. Apoyé mi pecho en mis piernas e intenté hacerme bolita mientras ocultaba mi rostro para que Lorcan no me viera llorar. Escuché como suspiraba y como de pronto mi pelo se movía bajo su mano en forma de caricia.

—Te comprendo, Matt. Yo también tengo partes de mi pasado que no me gusta que nadie conozca —dijo antes de notar como me rodeaba con el brazo y me pegaba un poco a él. Esa acción me pilló completamente por sorpresa y no pude evitar sollozar un poco. Era un idiota. Soy un idiota. Cerré los ojos con fuerza y giré mi rostro hacia él, apoyé mi frente en su pecho y oculté mi cara en parte de su camiseta. Sin darme cuenta rodeé su cuerpo mientras las lágrimas caían y caían, mientras que solo adivinaba a sollozar sin saber muy bien que hacer.

Por su lado, Lorcan parecía no estar muy cómodo dandome ese abrazo. Ni si quiera me lo estaba devolviendo, cosa que hizo que reaccionase. Seguramente para él, después de tanto tiempo, solo era un extraño. Un extraño que estaba en su casa y encima abrazandole. ¿Que me pasaba por la cabeza? Me separé un poco de él antes de notar como sus brazos me pegaban a su pecho de nuevo, como me rodeaban con suavidad y protección y escuché decir aquello que tanto quería y deseaba que alguien me dijera:

—No pasa nada Matt. Todo esta bien, no te preocupes más.

*

Seguí a Lorcan por el pasillo y le esperé en la puerta de la habitación de Mimi mientras el se adentraba en ella para ver si su hermana ya se había dormido. Me senté en el suelo mientras esperaba y de pronto escuché algo que venía de la habitación. Me asomé un poco por la puerta y ví a Lorcan con una marioneta o... peluche, no lo se, cantando algo en plan.... broma. Parpadeé sorprendido al verle y me reí un poco en silencio al escuchar las voces que hacía, como si la marioneta hablara con él y mantuvieran un dueto.

Apoyé mi cabeza en la pared y cerré un momento los ojos mientras escuchaba a Lorcan cantar a Mimi. ¿De verdad Mimi dormía con eso? La verdad es que a mi me hacía bastante gracia pero... se veía que a pesar de las disputas, los dos estaban muy unidos como hermanos. Eso conseguía enternecerme. Y quizás ponerme un poco celoso. Lorcan tenía a su pequeña hermana para lo que quisiera y Mimi le tendría a Lorcan por si necesitaba alguna cosa. Aunque me hacía feliz que ambos se tuvieran el uno al otro... en parte me daba un poco de celos. Yo no tenía un hermano o una hermana con la que compartir nada... y con mi familia no podía contar. Ya no era el echo de que yo me hubiera encerrado en un círculo de soledad, sino que simplemente no tenía a nadie a mi alrededor. Mis amigos siguieron con sus vidas independientemente de la mía... y yo seguí mi vida independientemente de ellos. Sabía que parte de la culpa era mía pero... no quería estar con gente que pareciera que no les importaba.

De pronto, escuché como a mi lado se cerraba la puerta suavemente y miré a Lorcan desde el suelo.

—Que adorable —dije mientras me ponía en pie y le seguía hasta donde me dijera que podría dormir. Escuché un murmullo o algo, pero la verdad es que me resultaba... digamos que curioso. La imagen que yo tenía de Lorcan no encajaba con el chico que había escuchado hoy cantando con un peluche para hacer dormir a su hermana menor. Eso hacía que me diera cuenta lo poco que había llegado a conocerle en verdad. Si hubiera podido saber eso antes de...

Sacudí la cabeza y escuché una risa ahogada de Lorcan. Parecía divertirse de mis reacciones silenciosas. Noté un leve sonrojo y agaché más la cabeza avergonzado un poco de esa risa que había salido de sus labios.

Caminé a su lado hasta que entramos en una habitación. En el interior, llegué al pie de la cama y acaricié un poco la colcha, ya por costumbre que por otra cosa. Me giré para preguntarle a Lorcan si esta era la habitación de invitados pero le ví cerrar la puerta. Parpadeé un poco, confuso por lo que hacía y ladeé un poco la cabeza.

—Matt, me debes una noche —dijo de pronto, serio, mientras me miraba fijamente. Parpadeé de nuevo sin entender muy bien. O sin querer entender muy bien. Por alguna razón mi mente empezaba a ver lo que creía que Lorcan estaba queriendo decir. En el fondo deseaba que no fuera es a lo que se refería pero... cuando se acercó a mi y rodeó mi cintura con el brazo... pude ver que en realidad... si era lo que estaba pensando.

Me pegó a su cuerpo mientras me tenía bien agarrado de la cintura y miré un momento el brazo que me rodeaba, un poco sorprendido. Luego, noté como su mano se apoyaba debajo de mi barbilla y me alzaba el rostro, haciendo que le mirase completamente, cosa que me hacía sonrojarme, avergonzarme.

—Mientras estuvimos en el internado, nunca tuvimos oportunidad de... pasar a “mayores” —dijo mientras acariciaba mi nuca un poco —Quería esperar por ti... y tres años me parece suficiente espera —añadió al final. Iba a decirle algo, que en realidad si el le hubiera dicho, yo me hubiera dejado hacer lo que él quisiera. De verdad, no tenía impedimentos sobre ello. Pero cuando iba a replicar, noté como me besaba, como por primera vez después de tres años, mis labios y los suyos volvían a unirse en un beso. Le miré mientras él mantenía los ojos cerrados, sorprendido en parte por la acción del beso. Pero en parte asustado, decepcionado conmigo mismo, al notar como sus manos subían por mi espalda, retirándome la camiseta. Me separé un poco de él, suspirando y pidiendo un poco de aire mientras le dejaba deshacerse de la camiseta por completo, quedando desnudo de cintura para arriba delante de Lorcan.

Desde que había empezado a trabajar como... puto, jamás había sentido tanta vergüenza como ahora al estar semi desnudo delante de Lorcan. Quizás fuera una tontería pero.... el echo de mostrarme así ante él solo había pertenecido a mis fantasías en el pasado. Actualmente... ni me hubiera imaginado terminar así. Pero, pensándolo fríamente... si de verdad había esperado durante tres años acostarse conmigo... es normal que se aprovechara ahora ¿no?

Suspiré un poco y rodeé el cuello de Lorcan con mis brazos. La única manera de disfrutar.... o de hacerle disfrutar a él era dejarme llevar. En realidad, el echo de hacer lo que tenía que hacer en el trabajo, no me gustaba. La verdad es que no... no quería que Lorcan solo me viera como un objeto pero... visto lo visto... ¿me quedaba otra opción? Me puse de puntillas y acaricié la nuca de Lorcan antes de besarle con más ímpetu que el que Lorcan había utilizado en si beso sorpresa. Si de verdad quería que pasara algo, si de verdad quería sexo, entonces no quería que se contuviera. Sexo sin limitaciones. Colé mis manos bajo su camiseta para acariciar la suave piel de su abdomen. Abrí los labios sobre los suyos mientras que mis manos, ahora expertas pero aún algo temblorosas, buscaban sus pezones hasta encontrarlos. Cuando lo hice, no me demoré en pellizcar uno de ellos mientras que mi otra mano se mantuvo detrás del cuello de Lorcan, haciéndolo que se agachara para poder alcanzar sus labios y soltarlos lo mínimo. Para poder besarle sin parar, colar mi lengua en su boca, notar como él intenta hacer lo mismo con la suya. Un suspiro suyo se contuvo en mis labios mientras que sus manos parecían querer buscar la revancha. Retiraron con cuidado mis gafas y las colocó en cualquier otro lado, ni me fijé, mientras que después se dedicaba a acariciar mi espalda, los lumbares. ¿Cómo había adivinado que era un punto debil? Por alguna razón me encantaba que me acariciaran ahí, era una sensación verdaderamente extraña pero en el fondo placentera. Cerré los ojos mientras gemía en sus labios y mi mano seguía pellizcando sus pezones, esta vez el contrario.

Al cabo de un momento, le retiré la camiseta descubriendo así su torso. Quedé impresionado al verle, la verdad. Su piel era suave, sus musculos estaban levemente marcados bajo su piel. Su pecho, su vientre.... eran levemente angulosos, pero suaves. Acaricié su estómago con suavidad mientras me mordía el labio. Me hubiera gustado aprovechar un poco de chocolate o nata para jugar con su estomago, o con su cuerpo entero. Pero Lorcan siempre que podía atrapaba mis labios y me impedía separarme mucho de él.

Noté como me agarraba el trasero en un momento, con las dos manos, y pegaba mi cadera a la suya, mi entrepierna a la suya. Cerré los ojos avergozado de nuevo (si, de nuevo) u abrí los labios para dejar que el se colara como quisiera en los míos. Por lo poco, por no decir nada, que llevábamos, me había dado cuenta de que Lorcan eran de los que le gustaban dominar en esto. Es decir, habìa a quienes no les importara que yo tomara un poco el control, pero a Lorcan.... parecía ponerle la lucha entre ambos, y parecía gustarle el ir ganando. Y.... contrario a lo que pensaría en otras ocasiones, me estaba gustando perder.

Noté como los dedos apretaban un poco más mis nalgas y tiré de la cinturilla de su pantalón. Estaba harto de besos, mi cuerpo empezaba a necesitar más. Mi miembro empezaba a endurecerse por la cantidad de besos que Lorcan me daba y, hay que decir, que tenía un manejo de la lengua impresionante. Me había arrancado varios gemidos por solo un beso. Jamás imagine que algo así pasaría pero... pero.... joder, Lorcan es bueno. Tiré de nuevo de él para instarle a que se moviera y noté como me tiraba a la cama y me dejaba debajo de su cuerpo, aprisionandome. Noté, a su vez, como sus manos acariciaban mi vientre y después me retiraban los pantalones para dejarme ya solo con la ropa interior. Sonreí con un poco de picardía y bajé levemente mi calzoncillo para que se viera un poco el comienzo de mi miembro, lo solté dejando notar como el calzoncillo en realidad no hacía más que presionarme contra mi piel y noté como su cadera se volvía a poner sobre la mía, sorprendiéndome de que su miembro también estuviera ya bastante duro.

Pero más que la dureza que mostraba bajo sus pantalones, me sorprendía el tamaño que mostraba bajo sus pantalones. Me mordí el labio el breve momento en el que nos separamos y bajé mi mano para acariciarle la entrepierna, siguiendo toda su longitud de principio a fin, una y otra vez aun con el pantalón separando su miembro de mi mano. Noté como su mano comenzaba a hacer lo mismo y cerré los ojos  mientras echaba un poco la cabeza hacia atrás, sintiendo como el subir y el bajar continuo de la mano de Lorcan hacían que mi cuerpo se estremeciera. Abrí de nuevo los ojos y separé mis manos de su miembro antes de empujarle y separarle de mi. Me miró con sorpresa cuando me puse de pie y le obligué a sentarse en la cama. Sonreí con mayor picardía posible, intenté poner la sonrisa más sensual que poseía, y le acaricié los labios con la punta de los dedos. Empujé sus hombros hacia atrás hasta que quedó tumbado y lamí sus labios, bajando luego por su cuello lentamente hasta sus pezones. Contento con las reacciones que había conseguido antes con los pellizcos, mordí uno con suavidad y luego lo lamí, sonriendo al escucharle suspirar de nuevo, y ahogar un pequeño gemido que se le había escapado. Seguí bajando hasta su ambdomen y mordí un poco su piel, con mucha suavidad hasta que llegué a sus pantalones. Me puse de rodillas en el suelo acariciando el largo bulto que se veía, en toda su longitud. Abrí mis labios y los posé alrededor de su falo, mordiendo un poco la tela del vaquero, apretando en su miembro esperando conseguir maravillosas reacciones por su parte. Al escucharle suspirar, al verle taparse la boca, seguí con mi trabajo y poco a poco fui desabrochando el pantalón de Lorcan y retirandoselo. Noté como levantaba el culo para ayudarme a quitarle los pantalones, y una vez fuera, vi su miembro marcado en el calzoncillo, levantándolo levemente. Sonreí al verle tan aprisionado y jugué un poco con la punta de su pene mientras que colaba mi otra mano por una de las patas del calzoncillo, comenzando a masturbarle poco a poco.

Los gemidos graves, en bajo, que soltaba, parecían música en mis oidos. Ahora mismo nada de arrepentimientos, ahora solo tenía que centrarme en Lorcan... y en su “gran amigo”. Retiré al fin sus calzoncillos viendo como su miembro se alzaba duro como una piedra. Lo miré un poco mientras que alzaba un dedo y lo acariciaba muy suavemente antes de acercar mis labios y lamerlo un poco. El movimiento del cuerpo de Lorcan me dio a entender que se había estremecido y sonreí divertido ante ellos. Alcé un poco mis rodillas y acerqué mi cabeza a la base de su falo, lamiéndolo hasta la punta en varias ocasiones, sujetando su miembro para poder mantener un ritmo un poco ligero pero también algo torturante. En una de las ocasiones, cuando llegué a su punta, metí poco a poco sta en mi boca y bajé hasta mi limite y volví a subir. El miembro de Lorcan era grande... o mi boca era demasiado pequeña para él. Bajé en un par de veces mi cabeza por su pene hasta que finalmente dí por echo que ni forzandome cabría más de él en mis labios, por lo tanto intenté rodearle con mi mano. Ahí entendí que mis manos eran pequeñas y finas y parecía que su miembro era enorme comparado con mi cuerpo. Supongo que eso, en parte, le pondría a Lorcan.

Cerré los ojos para continuar moviendo mi cabeza, cada vez un poco más rápido y empecé a mover mi mano en contra del ritmo de mi cabeza. Escuchaba a Lorcan soltar suspiros, y algún gemido, y en un momento noté como agarraba un poco mi cabello y me miraba. Le saqué de mi boca durante unos instantes y mantuve mi mano moviéndose de arriba a abajo al ritmo que antes llevaba mi cabeza.

Me levanté sin dejar de mover mi mano, intentando idear alguna postura para poder hacerle una “garganta profunda” pero su mano tiró de mi y terminé tumbado en el colchón bocabajo mientras que Lorcan se ponía sobre mi espalda. Notaba como su cuerpo rodeaba al mio sin llegar a tocarle y me giré para verle, para quedar bocarriba. Negué la cabeza dándole a entender que no me había dejado terminar y rodeé su cuello para besarle lo más profundamente posible. Mi lengua se enredaba con la suya mientras que mis brazos seguían pegados a su cuello, haciendo que él se pegara a mi. No iba a separarme de él más que para coger aire. No quería separarme de él más que para eso. Suspiré ligeramente cuando ya no tenía más aire y jadeé en cuanto nos separamos. Eché la cabeza hacia atrás para intentar coger más aire así y noté como la mano de Lorcan viajaba por mi vientre hasta mi miembro y me mordí el labio al ver que movía su mano. No debía gemir. Mimi no debería despertarse....

Noté como mis manos se cerraban en torno a los hombros de Lorcan y las separé de él poniéndolas a mis costados, clavando las uñas en la colcha mientras que mi ceño se fruncía ligeramente y mis labios sufrían. Tenía ganas de gemir o gritar o.... de hacer algo, pero tenía que mantener el silencio.... y cuando más callado estaba... cuanto menos podía desahogar el placer que Lorcan me daba, más placer sentía. Irónico ¿no? Intenté decir su nombre para que parase un poco, temía terminar antes de hacer nada y eso si que sería penoso. Pero si abría los labios de mi garganta solo salían gemidos así que tenía que mantener la boca cerrada. Alcé la mano un momento para intentar alcanzar la mano de Lorcan y pararle, pero cada vez me resultaba más dificil contener mi garnanta, contener mi cuerpo. Respiré hondo, y aguanté como pude.

Pero al ver como Lorcan se llevaba los dedos a los labios, al ver lo que después vendría, mi cuerpo actuó solo. Cogí su mano y lamí sus dedos meticulosamente mientras se me escapaba algún gemido mientras lo hacía. Sacó sus dedos de mis labios, uniéndome a ellos un leve hilo de saliva, y vi como la mano bajaba y desaparecía entre mis piernas. La mano que se movía sobre mi miembro, paró y me tomó de la pierna. Alzó mi rodilla abriendo mis piernas en el proceso y cuando tuvo la entrada libre, metió el primer dedo muy suavemente. Mis ojos se abrieron un poco ante la intrusión y gemí un poquito antes de llevarme la mano a los labios. Mantuve mis piernas abiertas para facilitarle el trabajo y noté como su dedo seguía entrando hasta su límite y como una vez dentro lo empezaba a mover, lo doblaba, lo giraba.... Mi espalda se arqueó un poco al ver como buscaba ese punto debil que podría llegar a enloquecerme. En serio ¿como sabía lo que me podía enloquecer? ¿Como sabía que mi punto débil era en mi espalda y que mi otro gran punto débil estaba al alcance de sus dedos?

La verdad es que ahora mismo me importa más bien poco la respuesta.

Cuando ya esa intrusión fue más suave o me pareció más suave, noté como sacaba el dedo de mi interior y como de pronto no entraban uno, sino dos. Mi cabeza se echo hacia atrás, mis labios se abrieron y me lleve el dorso de la mano a la boca, aguantando como buenamente podía el no poder gritar a mi gusto. Estando los dos dentro.... tenían más libertad de movimiento. Sus dedos se abrian y cerraban en tijeras, giraban un poco, dilatandome, y se doblaban y buscaban lo que el primero no había encontrado solo. Encontrandolo.

En el momento que noté que lo presionaba, mi espalda se arqueó automáticamente, tuve que llevarme ambas manos a la boca aunque fue difícil hacerlo pues en ese momento me movía más el placer que la razón. Miré a Lorcan para pedirle que parara y que se metiera él, pero creo que lo entendió de otra manera, moviendo su mano alrededor de mi miembro y dentro de mi, tocando continuamente ese punto tan tan sumamente débil. ¿Resultado? Aquello que estaba evitando. En cierto momento noté como el placer iba en aumento hasta que noté que explotaba en mi cuerpo. De mi garganta salieron gemidos ahogados, hábilmente, por Lorcan en sus labios, de mi miembro salía ese líquido blanco y espeso, caliente, cubriendo mi abdomen y la mano de Lorcan, mi interior contrayéndose continuamente hasta que terminó todo y eché la cabeza hacia atrás, respirando con dificultad.

Mi cuerpo había perdido fuerza ante eso, pero imaginé que ahí no acababa la cosa. Supuse claramente que a Lorcan no le gustaría quedarse en las puertas del sexo sin practicarlo, así que, sin decirle nada, me senté sobre sus piernas y le hice penetrarme en el proceso. Me sentí impresionantemente lleno en ese momento. Era increible como le sentía en cada movimiento que hacía. Le sentía casi hasta respirar. Quizás en lugar de “jugar” tanto con mi entrada, debería haberla dilatado más, sobre todo por que no sé yo si cabrá entero. Bajé lentamente mi cadera sobre la suya, notando como más y más y más entraba hasta su límite. Le tomé de los hombros y le pedí que no se moviera durante unos instantes. Respiré hondo varias veces antes de apoyarme un poco en él y empezar a mover mi cadera de arriba a abajo. Muy lentamente. Notaba a Lorcan con que eso no era más que una molestia, que por él iría más rápido, pero quería... quería que a Lorcan le gustara tanto que lo recordará sobre otras veces.

Así pues, intenté empezar a moverme un poco más rápido. Le pedí que se tumbara del todo y me senté en su dorso comenzando a mover mi cintura de alante hacia atrás, notando su miembro entrar y salir demasiado bien. Entrar y salir..... cont...tinuamente. Y por otra parte... yo quedaba encima. Si abría los ojos veía a Lorcan gemir un poco, jadear, taparse la boca, sudar... reaccionar a mi manera de hacérselo.  Y eso la verdad es que excitaba un poco. Bueno... un poco... bastante... ¿Era por eso que Lorcan no había parado antes? No tenía la menor idea. Solo sabía que estaba sentado sobre Lorcan, que mi cuerpo estaba lleno y que si Lorcan se corría dentro podría explotar. Eché la cabeza hacia atrás mientras mis manos quedaban apoyadas en su abdomen e intentaba moverme ahora de arriba para abajo, todo lo rápido que me permitían mis rodillas.. Aunque también hay que decir que el ritmo que mis piernas se permitían eran bastante lentas  así que en cierto momento, la cadera de Lorcan comenzó a moverse también. Al principio muy muy suavemente, tan suavemente que apenas se notaba. Pero poco a poco su ritmo fue en aumento hasta que finalmente consiguió que casi se me escapara un grito de placer. Mis piernas pararon mientras que la cadera de Lorcan continuaba moviéndose contra mi. Cerré los ojos con fuerza notando su mano rodearme la cintura y me incliné un poco hacia delante, uniendo mis labios a los de Lorcan, mi lengua, todo lo que podía. Mis gemidos más altos se ahogaban en él mientras que en algunas embestidas eran fuertes y contundentes. Abrí los ojos de golpe cuando le noté dar todo el rato justo en mi punto más sensible, haciendo mi miembro palpitar al igual que mi interior ante ese acto. Clavé mis dientes con fuerza en mis labios, temiendo un poco el hacerlos sangrar mientras que mis uñas se clavaban en la colcha. Llamé a Lorcan. Dije su nombre entre numerosos gemidos intentando decirle que fuera más tranquilo, que sino de nuevo terminaría y, para que negarlo, me avergonzaba parecer lo suficientemente salido como para correrme dos veces. Pero... pero... pero joder, Lorcan lo hacia bien. Demasiado bien. Agarró mi cadera con ambas manos y me me empecé a mover un poco, lo poco que me permitían mis piernas, de arriba hacia abajo, ya rindiendome completamente, dejandome llevar y notando como el mayor orgasmo de mi vida inundaba todo mi ser. Mi espalda se arqueaba mientras que mi miembro palpitaba y soltaba de nuevo el liquido blanco, manchando un poco el abdomen de Lorcan en el proceso.  Mis gemidos se vieron ahogados en mis labios mientras me mordía el inferior con fuerza, respirando rápidamente casi jadeando, alargando ese orgasmo que jamás hubiera imaginado tener. Por otro lado, noté como poco a poco me estrechaba y como Lorcan seguía moviéndose dentro de mi, cosa que hacía que fuera difícil que el orgasmo terminase pronto. Pero lo que si lo retrasó fue cuando noté que Lorcan también llegaba. Su miembro soltó en mi interior su semen mientras me llenaba poco a poco con ese líquido blanco y cálido. Era la primera vez que dejaba a alguien hacérmelo así. No se por que... pero con Lorcan no me importaba hacerlo sin protección. Para devolvérselo, comencé a mover mis caderas encima de él, intentando alargarle el orgasmo lo más posible. De su garganta se escuchaban gemidos, malamente contenidos, intentando controlar el volumen de estos para que no salieran de la habitación. Algo que quedaría entre nosotros.

Jadeé malamente mientras intentaba relajarme, mientras dejaba mi pecho apoyado en el de Lorcan, el cual se movía en busca del mismo aire que buscaba yo. Cerré los ojos mientras intentaba que mi respiración se ralentizara, se calmara. Dejé mi mejilla apoyada en su pecho intentando que fuera la respiración de Lorcan la que me relajara. Y lo hizo. Escuchar el corazón de Lorcan, rítmico, rápido, suave, hacia que mi cuerpo fuera poco a poco más tranquilo que antes. Me preocupaba un poco el echo de que el corazón de Lorcan no se relajara mucho. Dejé mi oido sobre su corazón, como hasta ahora, y noté como al cabo de un rato, poco a poco, muy lentamente, se iba relajando hasta terminar latiendo en un ritmo normal. Yo por el contrario notaba como si el corazón se me fuera a salir del pecho, como si en cualquier momento lo fuera a perder. En ese momento, en ese instante, me sentía como cuando besé por primera vez a Lorcan. Me sentía dichosamente feliz... más de lo que jamás pensé que volvería a ser. Noté que algunas lágrimas  salían de mis ojos. Si bien que para Lorcan pudiera no haber significado nada, para mi... para mi era como envolverme de nuevo en esos sentimientos felices. Aunque luego cayera a la realidad. Sentir que Lorcan podría amarme.... tener esa pequeña esperanza dentro de mi aún hacía que mi felicidad volviese.

Aunque Lorcan más adelante quisiera empujarme al abismo.

*

Me encontraba en el costado de Lorcan, habiéndome resbalado de encima suyo. Me encontraba en un... momento... raro para mi. Quería volver sobre su cuerpo y seguir escuchando el latido de su corazón, relajarme sobre él en lugar de estar a su lado sin saber que hacer. Había terminado girándome levemente y quedándome sin estar dándole la espala pero sin estar bocarriba.... No sabía bien que hacer. Terminé sentándome en la cama, y me froté un poco los brazos mientras me mordía un poco el labio inferior. ¿Me volvía a tumbar? ¿Me iba al salón a pasar la noche y le dejaba dormir en la cama? En serio ¿que debía hacer? No quería hacer algo que no le gustara a Lorcan.... pero.... tampoco quería irme a dormir solo en el salón... Maldita incertidumbre... maldito silencio...

—¿Y eso? —dijo mientras se sentaba a mi lado y tocaba mis brazos donde había algunas de las cicatrices que mi madre me había echo. Me sorprendí ante el suave tacto de su piel y parpadeé sorprendido antes de notar un ligero sonrojo en mis mejillas. Bajé la mirada un poco hacia donde se posaban sus manos e hice una mueca de molestia. Abracé un poco mis brazos mientras cerraba los ojos, rememorando.

—Lo que tocas es uno de los pinchazos que mi madre... me hizo —dije mientras intentaba no mirarle. —Estas de aquí... —levanté la mirada y toqué las marcas blancas que había en mis brazos—También me las hizo ella.... —seguí las lineas blancas una a una por mi brazo derecho —según ella por que se aburría... y dijo que esto era divertido —hice una mueca al recordarlo y agaché la cabeza.

—¿Y las otras?—preguntó mientras acariciaba una de mi espalda. Me tensé al notarlo y cerré los ojos con fuerza. No quería hablar de ello pero...

—Algunos clientes son violentos —dije en bajito, avergonzado. No solía hablar de mi “trabajo” por esa vergüenza. Me sentía avergonzado de mi mismo, ¿como podía seguir así? Quizás la cantidad de dinero que debería deber en el caso de que lo dejara era lo que me había echo seguir. Pero prostituirme no era algo que me gustara o agradara. Había gente que lo hacía por agrado pero yo... yo... yo no quería. Echaba de menos sentarme bajo un arbol y tocar la guitarra... echaba de menos cantar o componer mientras alguien me escuchaba... echaba de menos la canción que había compuesto para Lorcan hace tres años, esa canción imperfecta que quería retocar y cantarle. Añoraba la felicidad que antes sentía... ¿como hacía para poder ser tan feliz en aquel entonces?

Me mordí los labios notando el silencio que se había instalado entre nosotros. Tres años de distancia no se podían suplir con una noche de sexo, por mucho que yo quisiera o deseara que fuera así. Encogí un poco mis hombros y me apoyé en la cama con las manos para poder salir de ella e ir al salón como seguramente que quería Lorcan, pero de pronto unos brazos me rodearon y me retuvieron en la cama. Parpadeé al notar en mi espalda el cuerpo de Lorcan, pegado y agaché la mirada. ¿Por que me abrazaba? ¿Por qué me lo hacía tan difícil? Si seguía así.... si seguía así todo volvería... y en el momento que tuviera que irme a trabajar... o que el tuviera que volver a Italia, no podría volver a mi vida. No querría volver a perderle de nuevo... Aguanté las lágrimas sintiéndome estúpido por estar llorando tanto.

Empujé un poco los brazos de Lorcan para que aflojara un poco su abrazo y cuando le vó que lo deshacía, me giré y oculté el rostro en su pecho, sonrojado. Aunque podría haberme ido, aunque podría haberle dicho que quería irme y hacer que me soltara, sentía que necesitaba quedarme. Después de que él me retuviera con ese abrazo, sentía que no podía irme sin más. No podría volver a estar en una casa vacía, solo y sin nadie. No sé que me pasaría. No sé que sería de mi si mi madre volvía a casa y me volvía a ofrecer

*

Esa noche, recuerdo que soñé algo que hacía mucho que no soñaba. Soñé de nuevo con Lorcan. En el sueño.... pasaba algo simple.... quizás demasiado simple, pero me pareció algo bonito y quizás simbólico para mi.

El estaba frente a mi mientras yo le miraba quizás algo confuso. Entonces, sus manos bajaron y tomaron mis temblorosas manos entre las suyas, las subió hasta su rostro y las beso, agarrandolas con fuerza. Había quedado sorprendido con ese acto mientras él se limitaba a mirarme. Tiró un poco de mi y me pegó a él mientras me miraba. Sus labios se posaron en mi frente y me besó en ella, soltando una de mis manos y acariciándome el cabello. Sus palabras quedaron en mi mente grabadas a fuego “no te preocupes, Matt. Todo volverá a ser como antes. Todo irá bien”. Mis lagrimas salian mientras que una de mis manos, aquella que estaba libre, tomó su camiseta, apretando levemente y temblando, como siempre. La otra se quedó aprisionada en su mano aún temblando. Le miré sin saber que decirle, sin saber que contarle. Noté como me acariciaba el dorso de la mano con el pulgar y como poco a poco el temblor de mi mano iba parando frente a la mano libre la cual continuaba temblando incluso más que antes.

“Todo esta bien” palabras que jamás pensé que nadie me diria, palabras silenciosas que pensé que no volvería a escuchar. Cerré los ojos mientras apoyaba mi frente en su pecho.

—Dime Lorcan... ¿De verdad podré volver a ser feliz?

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Llamadme estúpida, pero cada vez que escribo algo así con Matt no puedo evitar ponerme a llorar cual idiota retrasada ;3; es mi bebecito~
En cuanto a las fichas de los personajes xD Las tengo pendientes. Como todo uwu; Quisiera terminar todos los dibujos para sus fichas xD (aunque siempre me pongo con otra cosa y puff, se me va, se me va xD). Algún día lo haré, aunque prefiero que a mis personajes se les conozca por las historias que protagonizan o son secundarios. o3o Un abrazo o pachurramiento virtualizimo~

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