5 ene. 2014

[Dustin] Don't Say Anything

No sabía como pero había terminado delante de la casa del Ex de la chica que me gusta, en la puerta, a punto de llamar, con las cosas de ese tío en la mano. ¿Como había pasado esto? Tendría que remontarme unos meses más atrás. Concretamente, ocho meses atrás.

Para mi no era un buen día, había roto con Celia. Había descubierto que en estos dos años que habíamos estado juntos, me habían crecido dos cuernos más grandes que mis orejas de conejo. No sabía por qué ella había preferido estar poniéndome los cuernos con el primero que pasara antes que serme fiel, no había hecho nada malo como para que lo hiciera. La hacía regalos, salíamos a bastantes citas (más de las que me gustarían, prefería quedarme en casa), incluso me "estrené" con ella y teníamos relaciones frecuentemente. Jamás lo hubiera imaginado, pero ese día, cuando la había visto con ese otro tío, dándose el lote en mitad de la calle, empecé a unir cabos sueltos que a veces no cuadraban y terminé con ella aún con el otro delante (cosa que le hizo terminar con él también, se lo merecía por puta).



Asi pues, en ese momento estaba en casa, sin hacer mucha cosa. Me había sentado con mi hermano medio gato Matt a jugar a unos videojuegos. Si, si, dije medio gato. Es que en mi familia la normalidad no existía: Mi padre era un "nebuo" mitad humano mitad conejo, yo era como él, solo que en lugar de tener el pelo blanco como mi padre, lo tenía rubio, salía más a mi madre en eso, exceptuando el echo de que ella era humana y yo no. Matt, aunque no fuera hermano de sangre, era como mi hermano mayor, y el era medio gato. Marco, el novio de mi Padre, también era medio gato y de animales creo que no había ninguno más. Por otro lado, Lorcan creo que era un hombre lobo, y luego Luci, la hermana menor de Matt y mía, era humana, como Mimi, la hermana menor de Lorcan. Como dije, no eramos una familia normal.

Pero al caso, estaba jugando con Matt en ese momento, el cual me mandaba palabras de animo de vez en cuando al ver mis orejas gachas. Me pellizcaba de vez en cuando la mejilla para que sonriera un poco y yo le mandaba miradas envenenadas por que lo único que estaba consiguiendo era distraerme del juego y que el tomara cierta ventaja. Maldito gato. Le empujé un poco de mi lado empezando a disparar a su personaje mientras el se sentaba de nuevo y empecé a remontar en la partida. Me dieron ganas de restregarle por la cara lo bien que me estaba yendo la partida cuando de pronto se apagó la televisión y posteriormente la consola. Mi queja y la de Matt salieron a la par cuando miramos a Lorcan delante de nostros y con el ceño fruncido.

— Lo siento, Dustin, era necesario —dijo antes de mirar fijamente a Matt —Vete a estudiar ahora mismo. Sé que mañana tienes el examen de historia del arte.

—Ya estudié —contestó por su parte Matt mientras hacía morritos y se encogía en si mismo. Era demasiado obvio que mentía.

—Ya claro. —ví a Lorcan sonreir y acercarse más a Matt. Me eché un poco hacia atrás y Lorcan levantó la mano y....

Matt gimió. Fue poquito, pero claro... justo donde le tocaba y justo como le tocaba era normal que gimiese. Noté la sangre subir a mis megillas y me levanté despidiendome de ellos mientras noté como Matt estaba más rojo que un tomate y se cubría la cara con las manos, encogiéndose un poco. Conociendole estaría muriendose ahora mismo. Me di la vuelta y escuché a Lorcan disculparse conmigo antes de que me metiera en mi cuarto. Respiré hondo y me froté la cara intentando quitarme la imagen de mi hermano mayor siendo tan... sumiso. Era un poco vergonzoso ver esas cosas.

Al cabo de un rato, escuché la puerta principal cerrarse. Lucí apareció con Mimi de la mano y entraron en mi cuarto diciendo no se qué cosa que ahí podían hablar tranquila. La miré un poco con el ceño fruncido sin saber muy bien a que se referían por que yo estaba presente y miré a Mimi por primera vez desde que entró. Estaba preciosa, como siempre. Su cabello rubio, sus ojos azules... sus mejillas sonrojadas. Me pregunté en ese momento por que estaba sonrojada, y durante breves instantes pensé que era por mi, por que estaba en mi habitación o por algo de eso, creándome una falsa ilusión. Casi como siempre lo hacía.

Y es que Mimi me gustaba desde hace bastante. Me enamoré de ella estando con mi ex, pero no la puse a ella los cuernos ni nada con Mimi. Nunca se me ocurriría eso. Pensaba que estaba confuso o que simplemente era una persona horrible que tenía a una chica persona a mi lado. Que equivocado estaba.

Así pues, las dije que se sentaran en la cama mientras yo me quedé sentado en la silla del escritorio. Y menos mal que me senté pues cuando escuché la noticia que me daba, de haber estado de pie me hubiera caído al suelo. Mi ilusión se cayó a pedazos cuando la escuché decir la razón de su alegría y agaché la cabeza mientras me notaba decaer poco a poco. Pero solo duró unos segundos, en seguida la sonreí como si la noticia de verdad me alegrase, igual que Luci, solo que su sonrisa era más verdadera.

Después de eso los meses pasaban y yo seguía forzando esa sonrisa mientras que el mundo de Mimi parecía ser de color de rosa. A su vez, parecía que el tiempo que estaba en casa disminuida, lo que hacía que su hermano se enfadase, pero ¿que más daba? La verdad es que llegó un momento que mi ilusion o mi alegría se limitaban a una sonrisa falsa delante de ella, que parecía tan absorta en su mundo que no se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Era doloroso.

Intentando apaciguar mi dolor, conseguí una novia. Pero a los tres meses después de estar con ella, ví que estaba como una cabra. ¡Incluso se inventó un embarazo, y se quedó embrazada psicológicamente cuando la dije que quería cortar con ella! En serio, no he tenido muchas novias, pero esa ha sido la peor que he tenido en mucho tiempo. Y esa ruptura fue tres semanas antes de encontrarme delante de la casa de Victor.

Mientras havía mis esquemas en mi habitación, calmado y sin pensar en mucho más que en los ejercicios de informática, escuché a Matt y a Luci discutir. Escuché como Lorcan parecía seguirle el rollo a Luci así que el desenlace sería, como siempre, Matt en una esquina criando hongos o mandandoles a la mierda. Y esta vez fue la segunda parte. Me reí un poco al escuchar a Matt diciendoles que le entonces se fueran juntitos al coche y bajar las escaleras hasta la entrada de la casa. De pronto escuché a Matt parar en las escaleras y luego bajar del todo diciendo "Hola Mimi, ¿quieres tomar un poco de chocolate?" pero luego hubo una carrera, o pasos precipitados y un portazo. Pegué un buen bote en mi sitio y me dí la vuelta al escuchar una respiración acelerada y como mi puerta se cerraba con llave.

Parapdeé al ver el cabello rubio de Mimi y la miré mientras parecía darse cuenta de que esta no era su habitacion. Levanté la mano antes de preguntarla si estaba bien y ví como apoyaba su espalda en la puerta y se escucrría hasta el suelo antes de empezar a llorar con tal desconsolacion que me rompió en mil pedazos. ¿Se habría peleado con Victor?

Me levanté de golpe y me puse a su lado al instante antes de abrazarla y apoyarla en mi pecho. Me mordí el interior del labio y apoyé mi frente en su cabeza, apretando levemente el abrazo y acariciandola la espalda. La susurré que se tranquilizase, que pasara lo que pasara yo estaría aquí, que no me iba a mover, aunque no parecía conseguir mucho. Así, me quedé abrazado a ella, cerrando los ojos y mimandola hasta que finalmente noté como su respiración se tranquilizaba, como dejaba de temblar un poco, y como empezaba a hablar. La escuché detenidamente, como me decía los objetos que quería que le devolviera a Victor, y enseguía supe que había pasado. Si ella quería devolverle las cosas a ese tipo es por que habían roto. Suspiré con pesadez antes de besarla en la frente y salir de la habitación para recoger las cosas de ese tipo y llevarselas. Evité a Lorcan y a Luci, a mi padre y a su novio, fui directo a la puerta, donde estaba Matt preocupado. Le miré y le expliqué un pcoo por encima lo que yo había entendido, y me obligó a ponerme el gorro para que no se me vieran las orejas de conejo. Sonreí un poco al ver que no parecía pro la labor de preguntar más y le hice prometer que no se lo contaría a Lorcan. Es más, incluso me prometió que lo entretendría para que no hiciera demasiadas preguntas a Mimi. Sonreí ante eso y me despedí de él.

Y aquí estaba, en la puerta del ex de la chica que más me gustaba ahora mismo, con las cosas de ese tipo en la mano y con ganas de darle un puñetazo en la cara.

Suspiré por quinta o sexta vez en lo que llevaba de rato y me separé de la puerta por quinta o sexta vez, quitándome el sombrero que cubría mi cabeza de vez en cuando, revolviéndome el pelo, molestándome conmigo mismo por estar haciendo esto. Me puse de nuevo el sombrero, cubriendo mis orejas, y llamando, por fin, a la puerta. La verdad es que mi humor no era el mejor del mundo, solo quería darle sus cosas e irme, pero la cara de sorpresa me retuvo más. ¿Sorprendido por que el mejor amigo de tu ex venga a devolverte las cosas? Suspiré al llamarme a mi mismo mejor amigo y antes de que dijera nada le lancé sus cosas a la cara para que me dejara en paz. Me dí media vuelta en silencio y comencé a caminar antes de parar en seco. Me giré de nuevo y le miré fijamente.

—¿Por que la dejaste? —pregunté de pronto.—A Mimi digo —añadí antes de que me preguntara por que. Su rostro cambió durante un momento y habló.

—Por culpa de un Nerd —dijo mientras se encogía de hombros. Yo me quedé un poco extrañado y le miré con cierta confusión. El pareció ver esa confusión y suspiró —Me puso los cuernos con su amigo.

Parpadeé un poco por la sorpresa y me eché a reir. ¿No me reconocía? Eso me hacía gracia pero ¿que Mimi le había puesto los cuernos conmigo? ¿En serio? Eso me hacía demasiada gracia. Si Mimi solo pensaba en él, y en nada más que en él, y solo en el. ¿Como iba a ponerle los cuernos conmigo?

Aunque más que gracioso... ahora que lo pensaba... resultaba molesto.

—No te rias, hablo en serio. Cuando la desperté con los besos de siempre suspiró el nombre de ese Friki —dijo mientras ponía cara de asco. Luego me miró y me puso la misma cara —y no sé por que te digo esto. Solo es una pérdida de tiempo.

Y tras eso me cerró la puerta en las narices. Me quedé un poco sorprendido ante lo que me decía. ¿Que Mimi había suspirado mi nombre? No me lo creía... Era demasiado... bonito... demasiado... esperanzador para mi. Noté mi corazón palpitar mientras nueva esperanza crecía en mi pecho, pero cerré los ojos y me obligué a mi mismo a pensar que eso no podía estar pasando, que era solo una confusión. Seguramente se referiría a otro amigo.


Cuando llegué a casa, cerré la puerta tras de mi y tuve a Lucía cerca de mi, preguntándome que había pasado. Hice una pequeña mueca antes de revolverla el pelo y preguntarla donde estaban Matt y Lorcan, recibiendo como respuesta que Lorcan se había llevado a Matt al dormitorio para compensarle la broma pesada de por la tarde. Sonreí un poco al ver la ilusion con la que contaba eso y me reí un poco antes de abrazarla. La dije que había sido un día duro y que mañana la contaría lo que ha pasado, que no se preocupase y que se fuera a la cama. Y ella me sonrió un poco preocupada y se fue, como una buena niña. Por mi parte, yo me fui a mi cuarto, Dí por echo que Mimi se habría ido a su habitacion así que entré en mi habitación mientras me quitaba la camiseta para ponerme el pijama. Lo que no conté es que ella estuviera en mi cama. Por un instante tuve la reacción de taparme, pero luego me llamé a mi mismto estúpido mientras me acercaba a ella, dejando mi palma en mi frente. Ella me había visto en bañador, me había visto casi desnudo ¿y tenía vergüenza de que me viera sin camiseta? ¿Es que soy tonto?

Miré a Mimi y la ví dormida plácidamente. Al parecer el llanto había acabado en cansancio. Al menos en sus sueños estaría en su mundo feliz. Cerré un poco los ojos y los volví a abrir solo para mirarla, sentarme a su lado y seguir mirandola hasta que me fijé en sus labios.

Esos labios que había besado Victor.

O mordido...

O quien sabe qué.

Gruñí para mi cuando me imaginé lo que ese bastardo podía haber obligado a hacer a Mimi antes de inclinarme y besarla, casi por instinto que por otra cosa. Él no debería haber sido el primero en besarla, él no debería de haber sido el primero en abrazarla... o en amarla. Tendría que... haber sido yo. Tendría que haber visto su piel, tendríamos que haber experimentado nuestra primera vez juntos, deberíamos habernos besado después y de habernos reido nerviosos por la vergüenza.... Tendríamos... que....

Me paré. Me separé de MImi asustado por lo que mi cuerpo estaba haciendo y ví el cuerpo de Mimi. Mientras pensaba todo eso, mis manos habían desabrochado parte de su camisa y mis labios habían bajado hasta su cuello. Si no fuera por que la había escuchado ronronear, quizás no me hubiera parado. Me mordí el labio más fuerte que antes, notando como me hacía sangre y la volví a colocar la ropa como estaba. Maldicion. No podía evitar sentirme celoso, celoso por que ese tipo tuvo lo que yo nunca tendría y encima la dejó por que.... por que... por que según él había suspirado mi nombre. Eso era absurdo.... De nuevo ¿como ella, siendo tan popular, tan guapa y tan... ella, una a pensar en un chico como yo como un novio?

Me reí de mi mismo al recordar mis pensamientos y me sente apoyando mi espalda en la cama, mirando al techo. Soy un tonto. Un tonto que solo sirve para hacerse ilusiones que luego se disipan. Y encima un tonto que ha estado a punto de violar a la chica que le gusta. Que idiota. Suspiré y me levanté del suelo comprobando que cierto amiguito se había despertado por la expedición por el cuerpo de Mimi. Me sonrojé y me fui al cuarto de baño, en silencio para no despertar a nadie y que nadie me pillase. Lo que me faltaba, que me descubrieran... asi....

Cuando volví a la habitación, miré a Mimi dormir tranquilamente, ajena a lo que pasaba. Hice una pueca y miré al suelo antes de ponerme unos pantalones para el pijama y una camiseta vieja. Me senté en la silla del escritorio y me quedé mirandola. Sonreí un poco antes de acercarme a ella y retirarle el pelo de la cara.

—Descansa Mimi. Yo te protegeré siempre que pueda —dije para mi antes de volver al escritorio y seguir con mis esquemas de informatica, pero no pude evitar suspirar y escribir en una esquina, en código binario para que ella no lo entendiera, lo que tan dificil se me hacía decir: "01110100 01100101 00100000 01100001 01101101 01101111" *
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*Te amo.

1 comentario:

  1. Menuda mierda.
    Por que no te borras el blog de una vez .

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